LA ENTREVISTA

Íńigo Pirfano, director y fundador de la Orquesta Académica de Madrid

JUEVES, 22 DE FEBRERO DE 2018  
Íńigo Pirfano, director y fundador de la Orquesta Académica de Madrid
23-OCTUBRE-2012
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Pablo Garcinuńo

“Es la hora del talento, la imaginación, la ilusión  y el esfuerzo”

 

Pablo Garcinuño

¿Con qué idea creó la Orquesta Académica de Madrid (OAM)?

Cuando puse en marcha esta orquesta, hace ya más de diez años, quise implantar en España un grupo que tuviera la flexibilidad y la disciplina de las formaciones que yo había conocido en Centroeuropa, donde realicé mis estudios musicales.

En Alemania y en Austria es clave el concepto de “entusiasmo”. Solamente se puede liderar un equipo tan complejo y peculiar como una orquesta, desde el convencimiento sincero y profundo de la calidad de tus propuestas. Desde sus primeros años de andadura, la OAM ha despertado el interés de la crítica y el público porque acometemos todas nuestras interpretaciones con una enorme pasión por la música y un extraordinario respeto al repertorio.

¿Cómo fueron sus primeros pasos a la hora de poner en marcha su propia formación musical? ¿Más de uno le llamó loco?

Como es lógico, a la hora de poner en pie cualquier iniciativa de cierta entidad, los primeros pasos siempre son complicados. Había que partir de cero y buscar conciertos cuando no se hablaba de ti y nadie te conocía. Tal vez no me llamaran loco, pero mucha gente me advertía (con esa prudencia que muchas veces es cobardía o, al menos, falta de audacia) de lo difícil que era el proyecto, de lo mal que está el mercado, de la terrible competencia que existe, de que me iba a estrellar… Un emprendedor es un outsider, experto en no tirar la toalla nunca, y en seguir adelante con su sueño pese a todo. Ahora puedo constatar que ha valido la pena.

La evolución de esta formación ha sido espectacular ¿Dónde ha puesto el límite?

La evolución de la orquesta ha sido, efectivamente, muy buena. Hemos tocado por toda España y ya hemos comenzado a hacerlo en el extranjero. Sin embargo, la evolución y el éxito que a mí me interesa no es tanto el del posicionamiento del grupo en el mercado musical, cuanto el de la madurez que hemos conseguido en todos estos años. La orquesta ya posee un método de trabajo y un sonido propios. Y esto se debe al grado de implicación y de complicidad que existe entre nosotros. Más que una orquesta al uso, somos un grupo de buenos amigos haciendo música juntos al más alto nivel que podemos. Amamos profundamente la música, nos conocemos bien y nos queremos. ¿Qué más se puede pedir?

“Por su capacidad de comprensión de la cultura y la industria de la cultura de una manera flexible e imaginativa” ¿Qué significó para usted recibir el Premio Liderazgo Joven 2011?

Para mí ha sido muy importante recibir este galardón por parte de una fundación tan prestigiosa como la Fundación Rafael del Pino, porque constituye el reconocimiento de que mi proyecto no era sólo un sueño o una locura, sino una realidad sólida y estable.

Sin embargo, no deseo tomarme el premio únicamente como un reconocimiento, sino también como un compromiso. Deseo hacer ver a la gente joven que seguramente nadie va a hacer por ellos lo que ellos mismos no hagan; que merece la pena el esfuerzo de empeñar la propia vida por aquello en lo que crees. Es la hora del talento, la imaginación, la ilusión  y el esfuerzo.

 

¿Faltan emprendedores en el mundo de la cultura?

Pienso que sí. En este país, no sabemos hacer casi nada sin apoyo institucional. Somos los campeones de la subvención. Y no digo que no sea importante. Pero lo verdaderamente nuclear es el talento, la imaginación.

La OAM (como muchas otras iniciativas de este tipo) no ha recibido nunca el apoyo de ninguna institución pública o privada. Si hubiéramos esperado a recibirlo para empezar a andar, no tendríamos un centenar de conciertos en nuestro haber.

De los grandes compositores de música clásica de todos los tiempos, ¿cuál cree que tuvo el carácter más innovador y por qué?

Al hilo de lo que decía en la pregunta anterior, me fascina el caso de Stravinsky. En los años de forzosa inactividad que pasó en Suiza, al final de la Primera Guerra Mundial, decide organizar un espectáculo con los únicos recursos que encuentra a su alrededor: unos pocos instrumentistas, unos decorados pobres, la colaboración de otros artistas exiliados… Y así nace L’Histoire du Soldat, una de las obras musicales más representativas e importantes del siglo XX. Éste es el talento que a mí me interesa: el del que no se queja inútilmente ni se detiene ante las dificultades.

¿Qué música le pondría a la situación económica que atraviesa España? ¿Y qué melodía necesitamos para salir de la crisis?

Estoy escribiendo un libro sobre música y liderazgo titulado Inteligencia musical, que va a ser publicado por Plataforma Editorial a comienzos de 2013. Allí explico, entre otras cosas, que la música tiene un poder transformador que puede cambiar a las personas. Cada obra musical profunda entra en comunicación con lo más personal e íntimo de la persona; desea entrar en comunicación con ella. En función de la respuesta (o no respuesta) que demos a esta interpelación, podemos mejorar como personas.

No se trata tanto de esta crisis, sino de cualquier crisis: aquélla por la que pasa una persona, una familia, una empresa, una sociedad. Son momentos durísimos, pero también constituyen una ocasión de discernimiento, de repensar qué hemos estado haciendo mal, y no me refiero a cuestiones de tipo económico. Como decía Gustav Mahler, la música tiene el increíble poder de hacer que las inquietudes y dudas dejen de ser tales, porque nos devuelve a lo más genuino del ser humano. Nos hace ver que cada uno de nosotros es único, irrepetible. Y nada hay tan hermoso como esto.

 
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