EN EL PUNTO DE MIRA

Presupuestos 2013: otra oportunidad perdida

MIÉRCOLES, 21 DE FEBRERO DE 2018  
Presupuestos 2013: otra oportunidad perdida
07-NOVIEMBRE-2012
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Cumplido el plazo de presentación de enmiendas, nueve grupos parlamentarios -todos, menos el PP- han solicitado la devolución al gobierno de los Presupuestos Generales del Estado de 2013 (PGE). Nueve enmiendas a la totalidad. La mayoría parlamentaria se impuso y se volvía a perder una oportunidad de oro para poner orden en las cuentas públicas. ¡Otra vez será!

La andadura parlamentaria de los PGE la inauguraba el gobernador del Banco de España en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados, etapa que se cerrará con su aprobación antes de que finalice el año. El gobernador, como es habitual en todo lo que tiene su origen en el Servicio de Estudio del Banco Central español, con formas suaves, pero con contundencia, mostraba sus desacuerdos: no me creo el crecimiento previsto, no me creo las previsiones de ingresos y no me creo el objetivo de déficit.

La valoración del gobernador venía a poner una nota de equilibrio a las afirmaciones del ministro de Hacienda para quien estos Presupuestos restrictivos, en un escenario de recesión económica y con el objetivo de reducir el déficit para ajustar las cuentas y poder generar actividad para abrir la puerta a la esperanza, deben demostrar que España es el socio fiable del sur para la Unión Europea.

Los PGE no dejan de ser un retrato financiero adelantado de  los objetivos políticos de un gobierno y de la oferta electoral realizada en su momento. En ese sentido, es una máquina de gastar dinero en la medida en que los compromisos electorales suelen ser caros y giran en torno al gasto más que a los ingresos.

Cierto es que en situaciones de crisis profunda y cuando los gobiernos tienen que destinar casi lo mismo en pagar la carga de la deuda que en todos los ministerios, o más que para pagar la nómina de todo su personal, el margen para gastar es más bien escaso. Y si a eso unimos las pensiones, el margen se reduce sustancialmente.

Aún así, el gobierno ha vuelto a desperdiciar una oportunidad histórica  de partir de cero y de iniciar un periodo nuevo en lugar de seguir manoseando las cuentas de siempre, viciadas hasta límites insoportables, aunque hay que reconocer que ha efectuado limpias selectivas de calado.

La que fuera ministra de economía con Zapatero, Salgado,  se quejaba amargamente de que las cuentas del Estado son como un estanque lleno de agujeros por donde se escapa el agua y cuyas fugas son difícilmente detectables incluso para el propio aparato del Estado.

Como en todo Presupuesto que se precie en épocas difíciles, el gobierno ha decidido centrar su ofensiva por el lado del gasto, pero a grandes tajos, olvidándose de otras acciones menos importantes en su volumen, pero trascendentales desde un punto de vista ejemplarizante, debido a que demandan un mayor esfuerzo de localización y de saneamiento. Son los agujeros denunciados  por la ministra Salgado, consecuencia de años de desatino.

Las cifras son las que son y cuando vienen mal dadas -éste es el caso-, los políticos tienen que actuar e intermediar y ser capaces de adecuar los ingresos a los gastos, cubrir las “necesidades” y mostrar firmeza ante la voracidad de los partidos que les apoyan.

Los gastos, con el paso del tiempo, se convierten en un gran ejercicio de voluntarismo que, como el viejo casco de un buque, van acumulando adherencias y rémoras que terminan por hacer insoportable su peso, lo que obliga a pasar por el dique seco para su limpieza cada  periodo determinado. Con los PGE pasa algo similar. Los intereses creados y el exceso de kilos, hacen de él un instrumento impensable que pudiera asumirlo como propio cualquier empresario que se precie, pero es un hecho que la casta política va a su aire y no repara en técnicas presupuestarias a desarrollar en momentos como el que vivimos. Eso queda para los que viven del largo plazo.

Cuando uno bucea por los PGE, lo que se encuentra es un exceso de grasa, grasa con mucho colesterol del malo; pólipos en la zona alta y baja del sistema; articulaciones artríticas y elementos y protocolos que necesitan de un urgente plan Renove, aunque todo ello haga sufrir a la estructura electoral del partido que sustenta al gobierno.

En técnica presupuestaria, esa revisión general, incluida la colonoscopia y el tacto rectal, tiene un nombre claro y conciso. Se llama Presupuesto Base Cero y consiste en revaluar cada uno de los programas y gastos, partiendo siempre de cero; es decir, elaborando un presupuesto como si fuera el primero, y evaluando y justificando el monto y necesidad de cada renglón del mismo. Se olvida el pasado para planear con absoluta conciencia el futuro. Se suprimen muchas cosas y se aumentan otras. Y todo ello con rigor e independencia.

Cualquiera que conozca la Administración Pública en sus diversos escalones, conoce la cantidad de elementos adiposos que se acomodan en las cuentas del Estado, hallando allí la adaptación idónea para vegetar confortablemente y aguantar el paso de los años sin que nadie ose molestar tan improductiva actividad. Por ello se pelea y se defiende con ardor la trinchera ganada, vaya usted a saber dónde y cuándo.

Cuando términos como deuda, déficit público, “crecimiento negativo”, pensiones o desempleo, ocupan sistemáticamente los titulares de los periódicos y llenan la boca de los políticos, a lo mejor no sería malo sentarse y ponerse a elaborar  -con profesionales independientes- un presupuesto base cero que podara esas ramas improductivas e inútiles que conforman los presupuestos de la cosa pública a nivel estatal y autonómico. Es lo que se ha dado en llamar el “chocolate del loro”, sin que se sea consciente de que el chocolate va siempre a los mismos loros, sin tener en cuenta que cada vez hay más  loros y cada vez menos chocolate.

Nadie afirma que sea una tarea fácil ni cómoda y cada día se comprueba lo duro que es limpiar la jícara porque no hay nada peor que acostumbrarse a vivir de las subvenciones y del Presupuesto o, lo que es lo mismo, a costa de los demás. Y si no que se lo pregunten a las asociaciones de padres convocantes y sustentadores de la huelga de estudiantes que han visto reducidas sus subvenciones públicas en un 90 por ciento.

Post-it
Presupuesto base Cero:
Método contable frecuentemente utilizado para reorganizar situaciones inestables y que propone un punto de inflexión desde el cual recomenzar. A nivel del sector público, permite la mejora del conocimiento de la actividad del mismo; la búsqueda de la eficiencia imprescindible para volver al equilibrio presupuestario; el control del crecimiento del gasto, y las posibilidades de reformas de los presupuestos. Sorprendentemente es un término que parece haber desaparecido de la escena y muy rara vez se escucha a los políticos hacer referencia a este concepto, aunque en opinión de algunos economistas cuando se analizan los Presupuestos del Estado siempre se comparan porcentajes de tal gasto o ingreso con cifras de ejercicios anteriores, lo cual presupone que si las cifras de años anteriores están viciadas, las de ejercicios posteriores lo estarán aun mas.

 
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