EN EL PUNTO DE MIRA

La doble moral de Ferrovial

JUEVES, 22 DE FEBRERO DE 2018  
La doble moral de Ferrovial
05-DICIEMBRE-2012
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Redacción @InnovaSpain

El 16 de noviembre, el diario El Mundo marcaba la recta final de la campaña electoral catalana al hacer público un supuesto borrador de informe elaborado por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, y en él se daba por demostrados flagrantes casos de corrupción suficientemente publicados por todos los medios.

El borrador policial consideraba probado que existía “un desvío de fondos cuantiosos, cuya génesis está en la constructora Ferrovial-Agromán, que de una forma ilógica financiaría con ingentes peculios la actividad del Palau de la Música, sobre la base de que estos envíos se referenciarían a una serie de concesiones administrativas favorables a la misma y que mediante la interposición de una serie de sociedades, a modo de capas de cebolla que simularían la existencia de prestaciones de servicios, disimulando transacciones aparentemente del todo irregulares conseguirían que los capitales acabaran financiando las actividades de un partido político, Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), además de enriquecer patrimonialmente a particulares”.

Salvo la supuesta implicación directa a la familia Mas y Pujol y su correspondiente enriquecimiento, el informe de la UDEF no desvelaba nada especialmente nuevo que no se supiera e, incluso, que no hubiera sido publicado anteriormente, pero permitía descubrir, una vez más, el grado de hipocresía de los actores de la trama, ya que todas las instancias se dedicaban a jugar el papel  que les estaba previamente asignado.

Como si de una mala película se tratara, los corruptos, los corrompidos, los jueces, los periodistas y los ciudadanos, en su condición de garantes de la doble moral, desempeñaban a la perfección su rol.

Solo así se puede entender el inmenso revuelo y el rasgar de túnicas y vestiduras que ha tenido lugar por la primicia periodística, dado que ya en agosto de 2010, la Agencia Tributaria hacia llegar al juez del caso Palau, Juli Solaz, un informe que concluía que Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) cobraba comisiones por adjudicaciones de obras públicas a la constructora Ferrovial-Agroman a través del Palacio de la Música y la Fundación Trias Fargas.

Meses más tarde, en marzo de 2011, el titular del Juzgado de Instrucción número 30 de Barcelona, Miguel Ángel Tabarés, decidía imputar al que fuera hombre fuerte de la constructora de la familia del Pino en Cataluña, Pedro Buenaventura, al probarse que Ferrovial hacía de su condición de patrón del Palau una plataforma para ganar contratos de obra pública millonarios en Cataluña en anteriores gobiernos de CiU.

Pero, el mayor grado de doblez lo ofrecía Ferrovial que impertérrita y silente  ante la tormenta que estaba cayendo, continuaba subida al púlpito y dando clases de moral. Prueba de ello es que tras ser señalada por jueces y policía como autora de un flagrante caso de corrupción, la constructora de del Pino utilizaba sus Informes Anuales  para incorporar un apartado dedicado al “fraude y la corrupción” en el que se recuerda que “Ferrovial cuenta desde 2005 con un procedimiento de prevención del fraude interno para la protección del patrimonio empresarial mediante la prevención de conductas que pudieran suponer la defraudación del mismo”.

En 2009, según la propia empresa, se actualizó esta función de buen gobierno  y se aligeró su contenido y sus alusiones a la corrupción, “con el fin de mantenerlo alineado con la realidad de las empresas y países en los que Ferrovial desarrolla sus actividades”. Esta frase puede tener una doble lectura, ya que en el Informe Anual de 2009 se podían leer reflexiones como las siguientes que no aparecen en el de 2011:

“Las actividades empresariales y profesionales de Ferrovial y de sus empleados se basan en el valor de la integridad y se desarrollan de acuerdo con los principios de honestidad, evitación de toda forma de corrupción y respeto a las circunstancias y necesidades particulares de todos los sujetos implicados en ellas”.

“El Código Ético de Ferrovial prohíbe los sobornos a autoridades y funcionarios públicos, así como también prohíbe a sus empleados dar o recibir de terceros pagos indebidos de cualquier tipo, ni regalos, dádivas o favores que estén fuera de los usos del mercado o que, por su valor, sus características o sus circunstancias razonablemente puedan alterar el desarrollo de las relaciones comerciales, administrativas o profesionales en que intervengan sus empresas”.

“También está prohibida cualquier actuación que suponga el ejercicio de prácticas de competencia desleal”.

Ferrovial anunciaba con orgullo que en enero de 2009, FTSE4Good renovaba la inclusión de la compañía en sus índices tras evaluar las políticas y procedimientos relacionados con la anticorrupción.

El FTSE4Good es el índice bursátil de sostenibilidad creado por la bolsa de Londres en 2001. Incluye e incorpora a empresas cotizadas de todo el mundo que cumplan con los requisitos preestablecidos por el índice bursátil: prácticas de RSC (responsabilidad social corporativa) en medio ambiente, relaciones con los accionistas y derechos humanos, basados en los principios de inversión responsable.

Los índices englobados en FTSE4Good pretenden "responder al creciente interés que ha suscitado la inversión socialmente responsable en todo el mundo".

 
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