EN EL PUNTO DE MIRA

La demografía española, una letra con vencimiento a plazo fijo

MIÉRCOLES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
La demografía española, una letra con vencimiento a plazo fijo
23-ENERO-2013
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¿Quién va a pagar nuestras pensiones en 2050? ¿Quién va a pagar la sanidad? En 2050 habrá 1,7 españoles en edad de trabajar por cada uno de edad superior a 65 años, frente a los casi dos de la actualidad. Este déficit poblacional, que más que déficit es depresión, hace inviable el actual sistema del Estado de Bienestar. Abordar ese problema es uno de los procesos innovadores que la clase política española debe resolver con urgencia.

Los últimos cálculos apuntan a que en España faltan cerca de 10 millones de personas menores de 30 años para tener una estructura de población por edades equilibrada. Así, pues, en España hacen faltan unos 250.000 nacimientos anuales para que haya relevo generacional.

Con menos activos por jubilado, las pensiones públicas, la sanidad pública y los costes de la dependencia son un lastre cada vez más pesado para la economía, lo que significa un recorte en esas prestaciones y, por supuesto, un recorte en I+D+i.

En 2009, el INE estima que murió más gente de la que nació en dieciocho provincias españolas, incluyendo Vizcaya, en la que hace sólo un tercio de siglo nacían doce personas más de las que fallecían por cada mil habitantes. Es solo un ejemplo, pero muestras hay bastantes más, ya que ese mismo año fallecieron más de dos personas por cada bebé en Lugo, Orense y Zamora. En Asturias, murieron 1,6 personas por cada nacimiento. En siete de las ocho provincias castellanoleonesas falleció más gente de la que vino al mundo, y lo mismo sucedió en las cuatro provincias gallegas. Y aunque otras regiones, sin llegar ni de lejos a los nacimientos necesarios para el reemplazo de la población, presentan un mejor perfil demográfico (como Madrid, Murcia, Cataluña, Valencia o Andalucía), en casi todos los casos esto se debe, en lo esencial, a las mujeres inmigrantes.

Los datos demográficos apuntan, sin embargo, a que nuestra esperanza de vida al nacer sigue creciendo, a razón de casi tres meses por año. Paradójicamente, ese extra de esperanza de vida podría tener sabor agridulce a la postre, al desequilibrar aún más la pirámide de población, haciéndola cada vez más cabezona en las edades avanzadas respecto de las franjas de edades intermedias, que son las que mueven la economía.

Resulta imprescindible abordar el problema demográfico desde ahora mismo si se quiere  resolver el problema que va a surgir a mediados de siglo. Un niño que nace hoy va a tener 39 años en el 2050 y sobre ese niño va a recaer la responsabilidad de soportar la inmensa carga que se nos avecina, y todo ello empeora  si España sigue teniendo un 25% de desempleo con un 50% de paro juvenil y la gente sigue sin tener niños, porque lo que no puede nadie es  es tener dos críos cuando se está en el paro o cobrando 600 euros.

La línea roja está muy marcada y se hace imprescindible  hacer cierta predicción acerca de la fertilidad y poner los remedios necesarios para no tener que enfrentarnos al gran problema al que estamos abocados en poco más de 30 años. Pero para ello, resulta necesario olvidarnos de los plazos cortos a los que son tan acostumbrados los políticos que no son capaces de abordar un problema que vaya más allá de las próximas elecciones.

 
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