¿QUÉ ES INNOVAR?

Nicolás Moya, director de innovación de Bankinter

MIÉRCOLES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
Nicolás Moya, director de innovación de Bankinter
28-MAYO-2013
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Llevar las ideas a la realidad

De un tiempo a esta parte, cuando me siento frente a la televisión tengo la extraña afición de no ver más que anuncios. En ocasiones, es una práctica interesante  y muy útil para identificar rápidamente qué tipo de lenguaje están estableciendo las empresas con sus clientes. Y lo que veo es que utilizan continuamente la palabra innovación, sobre todo en el eslogan final de los mismos. Y se usa tanto este concepto que se está banalizando hasta el punto de perder su verdadero significado. O mejor dicho, está adquiriendo muchos significados diferentes, lo que contribuye a incrementar la confusión alrededor del término. Innovar, en principio, es generar valor con un invento. Aunque para la RAE, basta con “alterar algo, introduciendo novedades”, sin que sea fundamental que esos cambios generen valor alguno. Y aquí reside parte del problema y la confusión existente respecto a qué es innovar. La palabra está perdiendo su correlación necesaria con el incremento de valor, y esto no es nada bueno. 

Yo prefiero quedarme con una visión más empresarial, que entiende la innovación como la “puesta en práctica de maneras de generar valor de una forma diferente a la habitual”. A mi entender, esta definición encaja mucho más con la realidad de las empresas y sus necesidades. Por un lado, habla de crear valor, lo cual es importante, pero además habla de hacerlo “de una manera diferente a la habitual”. Y es que, para innovar, es requisito indispensable que estemos dispuestos a hacer las cosas de manera diferente. 
 
La innovación dentro de una organización puede verse desde dos perspectivas: la innovación incremental y la innovación disruptiva. La primera consiste básicamente en hacer las cosas cada día un poco mejor, esto es, realizar mejoras incrementales en los procesos, productos o tareas en las que uno esté implicado. En cierto modo es obligación de todo el mundo, en su puesto de trabajo. Esta innovación sobre todo depende de la cultura dentro de la organización, así como de los perfiles humanos concretos que trabajan para ella. Sin embargo, el lado sexy de la innovación se vincula generalmente con el lanzamiento de innovaciones disruptivas. Son la que muchas empresas añoran cuando observan con envidia cómo compañías como Apple generan un 70% de sus beneficios con productos lanzados hace menos de 5 años. Su atractivo reside en que estas mejoras son capaces de transformar una empresa, o incluso una industria completa, y llevarla a los primeros puestos de la lista entre sus competidores. Pero también es la que incorpora de verdad el concepto de riesgo. 
 
Ambos conceptos son compatibles, complementarios y necesarios. Y así lo entendemos desde hace décadas en Bankinter, al que mucha gente identifica como uno de los bancos más innovadores de Europa. Una entidad que a lo largo de los años ha sido pionera en el lanzamiento de productos y servicios novedosos y rompedores tecnológicamente, como la banca online o la banca en el móvil, los cuales han sorprendido a sus clientes y han hecho su vida más sencilla. ¿Por qué es esto? Existen varias razones que justifican la existencia y perdurabilidad de este modelo de éxito a la hora de innovar. Por un lado la cultura corporativa. Desde sus orígenes, Bankinter se ha caracterizado por ser un banco con un entorno amigable a las nuevas ideas en el que se anima a los empleados a compartir sus ideas. Si alguien propone algo, por sorprendente o descabellado que sea, no obtiene de inmediato respuestas como “esto ya se intentó” o “justo ahora tenemos un proyecto en marcha que hace justo eso”, sino que siempre tendrá un estimulante “cuéntame más”. Pero además, Bankinter siempre ha tenido un interés por la experimentación. Ante nuevas ideas, los empleados obtienen un “¿por qué no probamos eso?” o “miremos a qué clientes podría interesarles”. 
 
Ese paso adelante es fundamental. Hay que entender muy bien que innovar no es tener buenas ideas, ni siquiera es plantear un proyecto o plan de negocio con ellas. Innovar es llevar estas ideas a la realidad. Poca gente recuerda a Joseph Wilson Swan como inventor de la bombilla. En general se lo achacamos a Thomas Edison, que fue capaz de hacer un negocio de valor a partir de ese invento. 
 
La innovación debe incorporar en sí misma el concepto de fracaso. Por eso muchas veces resulta útil realizar estos proyectos fuera de los equipos de trabajo tradicionales, cuyo día a día u objetivos les impide poder permitirse el lujo de grandes fracasos. Una empresa que quiera innovar debe estar dispuesta a fracasar un cierto número de veces antes de tener un gran éxito. Sin embargo, ese éxito es posible, aunque ello exige una ejecución realmente seria de los programas de innovación. Y una empresa que quiera innovar también debe tener los ojos y los oídos bien abiertos a lo que ocurre fuera de sus muros. Para Bankinter resulta fundamental estar abiertos a lo que llega de fuera. Entender que no todas las buenas ideas vienen de dentro, sino, más bien al contrarío, muchas provienen de fuera, de otras industrias, de otros entornos, países, etcétera. Una humildad que permite estar abiertos a nuevos conceptos y nuevas oportunidades independientemente de cuál sea su origen.  
 
Me gustaría citar, por último, otros factores claves que permiten al banco cosechar éxitos en sus proyectos de innovación: en primer lugar, una alineación de estos al plan estratégico del banco. Además, es importante independencia en la ejecución de los mismos. Una evolución con la tecnología pero sin convertir a la organización en una empresa de I+D tecnológico. Siempre con un plan de negocio y, por último, un diseño de producto centrado en el cliente desde el minuto uno. 
 
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