LA ENTREVISTA

Lluís Chico, Director General de NEOS Surgery

DOMINGO, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
Lluís Chico, Director General de NEOS Surgery
19-NOVIEMBRE-2013
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“Los factores biológicos ganarán peso en el desarrollo de los implantes, que dejarán de ser puramente mecánicos”

Redacción @innovaspain
 
Ingeniero industrial por la ETSEIB/UPC y Máster en Desarrollo de Componentes Plásticos por la Fundación Ascamm/UPC, Lluís Chico ha desarrollado su carrera en HP, Structural Dynamics Research Corporation, la Fundación ASCAMM, Centro Tecnológico especializado en el diseño y la producción industrial o el grupo APPLUS+. En 2005 se integra en NEOS Surgery S.L. como Director de Operaciones, y en 2007 pasa a ser socio y Director General de la empresa.
 
NEOS Surgery nació como spin-off de dos Centros Tecnológicos (ASCAMM y la Fundación Inasmet, hoy parte de la Corporación Tecnalia) y profesionales de la cirugía. La empresa se dedica a idear, desarrollar, fabricar y comercializar dispositivos médicos implantables para Neurocirugía, tanto craneal como espinal. En la actualidad los productos de NEOS Surgery se venden en más de 20 países alrededor del mundo (incluidos varios europeos y los EEUU). Es inventor de varias patentes y bajo su dirección NEOS ha recibido, entre otros, El premio ‘ITF Excellence Entrepreneurship Award, Life Sciences’ en el foro de inversión ‘International Technology Forum 2007’ (www.itfbarcelona.com), el ‘Premio a las mejores ideas 2010’ que concede Diario Médico (Unidad Editorial), y el ‘Medical Design Excellence Award 2011’ concedido por UBM Canon en NYC-USA (www.MDEAwards.com).
 
La suya es una de las empresas más representativas de lo que se ha definido como Nueva Economía. La base de todas ellas es la innovación. A nivel general, ¿cree que el Manual de Oslo y sus reiteradas llamadas a actuaciones concretas ha tenido el efecto deseado en España?
 
Desde nuestros inicios, en NEOS hemos hecho una apuesta convencida por la innovación. Creemos que esta debe ser la base para el cambio del modelo económico que tanto se predica desde el inicio de la crisis, con el fin de no cometer de nuevo los mismos errores que en el pasado. Sin embargo, parece que hasta ahora estas llamadas del Manual de Oslo no han tenido el efecto deseado, por lo menos a nivel macroeconómico. Con todo, creo que estos procesos llevan su tiempo (a veces, incluso décadas) hasta lograr unos buenos resultados.
 
De todos modos, la situación tan complicada que estamos viviendo también está llevando a que surjan nuevas iniciativas, a que la gente se lance a emprender. Es imprescindible que estos proyectos, y también compañías pequeñas e innovadoras como NEOS, cuenten con el apoyo necesario para seguir adelante: sólo así se logrará crear una sólida masa crítica de empresas que contribuyan a que España se recupere.
 
Habitualmente, la opinión pública ha tenido como paradigmas de la innovación empresas que no tienen nada que ver con el mundo en el que ustedes desarrollan su actividad, donde las grandes empresas farmacéuticas han copado la atención. ¿Tienen un cierto síndrome de la soledad del corredor de fondo?
 
Casos como el nuestro son relativamente habituales fuera de España: en países como Estados Unidos, Alemania, Suiza o Israel (por poner sólo unos ejemplos) a menudo son empresas pequeñas las que desarrollan los productos más innovadores. Esto es así porque tienen -o, mejor dicho, tenemos- una estructura flexible que favorece la generación, circulación y materialización de ideas nuevas. Sin embargo, dentro de España sí tenemos un poco este síndrome del corredor de fondo, ya que somos pocas las empresas dedicadas al desarrollo de dispositivos médicos.
 
En otro sentido, esa sensación también aparece con el desarrollo de cada nuevo producto. En todas las fases del proceso (el diseño, la industrialización, la certificación, la comercialización…) van apareciendo dificultades imprevistas, de modo que es imprescindible ser perseverante y estar bien mentalizado para superar estos obstáculos.
 
La tecnología aplicada a la medicina ha sido materia de la ciencia ficción. De hecho, hace ahora 47 años del estreno de la película Fantastic Voyage en cuyo guion intervino el mismísimo Isaac Asimov. Suponiendo que el mundo, en materia de innovación, fuera más deprisa, ¿qué ven ustedes en el horizonte de otros 50 años?
 
Mucho de lo que predecía la ciencia ficción de los 50 y 60 no se ha cumplido, pero en cambio se han desarrollado muchas tecnologías que nadie podía imaginar. Eso pasa justamente con Fantastic Voyage, ya que sigue siendo imposible lo que plantea la película, pero sí ha habido otros grandes avances.
 
Ya que debo mojarme, creo que la robótica tendrá un papel más importante en el quirófano, aunque sin llegar a sustituir del todo las buenas manos de los cirujanos. Me parece también que la conexión entre sistema nervioso y circuitos electrónicos permitirá desarrollar mejores prótesis.
 
En cuanto al ámbito de NEOS, los implantes neuroquirúrgicos, la tendencia a que los polímeros (sobre todo aquellos que puedan imitar mejor las estructuras del cuerpo humano) ganen terreno a los metales se mantendrá, e incluso se acentuará. Además, los factores biológicos ganarán peso en el desarrollo de los implantes y desplazarán progresivamente a los aspectos puramente mecánicos. Sea como sea, confío en que nuestra empresa seguirá ahí dentro de 50 años, con la misma voluntad de innovar que ahora.
 
 
En la actualidad, ¿cuáles son sus retos?
 
Nuestro primer objetivo es lograr consolidar las ventas de la familia de fijaciones craneales Cranial LOOP. El producto se está introduciendo en más de 20 países de todo el mundo, y estamos cerca de cerrar acuerdos en nuevos mercados muy importantes, especialmente en Asia. A partir de aquí, y en buena parte gracias a los recursos generados con estas ventas, el principal objetivo estratégico es finalizar el desarrollo y la homologación de nuevos productos.
 
Cranial LOOP es un producto al que tenemos mucho aprecio, y que hasta ahora nos ha dado grandes satisfacciones, pero no es un elemento central en la cirugía. Desde hace unos años, sin embargo, estamos trabajando para ir un paso más allá y desarrollar estos productos con un rol central en el quirófano. En ese sentido, actualmente nos encontramos en fases avanzadas del trabajo en dos nuevos productos que se aplicarán en la cirugía de columna vertebral y en el ámbito neurovascular.
 
¿Y su realidad? ¿Cuál es su facturación?, ¿cómo distribuyen ustedes el capítulo de gastos?
 
Desde las primeras implantaciones de Cranial LOOP en 2009, y con su lanzamiento progresivo a partir de 2010, llevamos acumulados cerca de 3 millones de euros de ingresos. A nivel comercial seguimos aprendiendo día a día, y estamos abiertos a diversas fórmulas. Una buena muestra de ello es el replanteamiento de nuestras alianzas en Estados Unidos. Tras obtener la autorización de la FDA, lanzamos Cranial LOOP en 2011 a través de pequeños distribuidores, una opción que no dio los  resultados esperados. Sin embargo, recientemente hemos firmado un acuerdo con el grupo multinacional KLS Martin (la cuarta empresa a nivel mundial en cirugía craneomaxilofacial), que nos permitirá consolidarnos en un mercado tan importante como el americano.
 
En cuanto a los gastos, fundamentalmente se componen de dos partidas: por un lado, el desarrollo de los nuevos productos (siempre con varios proyectos en marcha paralelamente), y por el otro, la comercialización y el marketing de los productos ya desarrollados (la familia Cranial LOOP).
 
¿Cuáles son sus aspiraciones? En el ranking Forbes de innovación, Intuitive Surgical es la tercera empresa más innovadora del mundo. ¿Cómo se ven ustedes en España y en Europa?
 
Aspiramos a crecer, partiendo de una base sólida en la que hemos trabajado mucho estos últimos años. Una prueba de esta dedicación es el interés generado por Cranial LOOP en el mercado, que está favoreciendo que distribuidores de distintos lugares se interesen por él y por la empresa. Esto es muy positivo, ya que somos una empresa que debe vender sus productos en todo el mundo, y en un mercado muy maduro. Por ello, no queremos competir por precio, sino que aspiramos a hacernos un hueco gracias a la calidad y la eficacia de productos innovadores, con un claro valor añadido.
 
En cuanto a nuestra posición en España y Europa, estamos satisfechos. Consideramos que la filosofía innovadora, unida a la clara voluntad de escuchar al mercado para comprender mejor sus necesidades, es uno de nuestros principales valores. Y, de hecho, así se nos reconoce: ENISA nos ha utilizado como un ejemplo de buenas prácticas y, recientemente, también la EOI ha situado a NEOS como uno de sus casos de estudio en la obra “Sectores de la nueva economía 20+20”.
 
Igualmente, en el ámbito europeo, consideramos nuestra participación en proyectos financiados por las instituciones continentales como un aval de nuestra manera de trabajar. Participamos, por ejemplo, en el 7º Programa Marco, que financia proyectos donde colaboran desde universidades hasta grandes empresas. Además, lideramos dos proyectos Eurostars, que se destinan al desarrollo de nuevos productos para llevarlos al mercado, y que nos están dando resultados muy positivos.
 
¿Cómo es el proceso de trabajo?
 
Nuestra principal fuente de ideas son nuestros clientes, los neurocirujanos, y especialmente el comité médico de NEOS, que nos indican cuáles son sus necesidades. A partir de aquí, el trabajo se organiza alrededor de proyectos, y cada uno de estos se orienta fundamentalmente al desarrollo de un nuevo producto o familia de productos. Aunque cada proyecto cuenta con un responsable principal y con la coordinación de la Dirección de Operaciones, procuramos trabajar de forma horizontal y favorecer un intercambio constante de información. Nuestras sesiones de brainstorming son un buen ejemplo: en ellas, participan todos los trabajadores -desde la dirección hasta Administración- y colabora también el comité médico.
 
En el día a día, periódicamente hay reuniones del equipo de I+D que permiten ponerse al tanto del avance de los distintos proyectos, así como intercambiar puntos de vista entre todos los miembros. Además, el equipo toma siempre en cuenta la información que le llega desde el Departamento de Calidad (para favorecer la aprobación regulatoria de los productos) y Comercial, que al fin y al cabo es el que mantiene un contacto constante con el mercado. Todo el trabajo en el desarrollo de nuevos productos se combina, además, con el control de la producción de los productos a la venta y un seguimiento de su comercialización.

 

 
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