ENTREVISTAS

Daniel Boullosa, profesor de la Universidad Católica de Brasil

SABADO, 22 DE SEPTIEMBRE DE 2018  



Daniel Boullosa, profesor de la Universidad Católica de Brasil
23-12-2013
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Pablo Garcinuño

“Es muy importante realizar actividades diariamente que impliquen un gasto calórico”

Daniel Boullosa es el autor principal de un estudio, publicado en la revista Sports Medicine, que concluye que el estilo de vida de nuestros ancestros ayudaría a los deportistas modernos a mejorar sus adaptaciones al entrenamiento y aumentar el rendimiento. Este profesor e investigador de la Universidad Católica de Brasil, que divulga distintos aspectos científicos a través de un blog, nos cuenta más detalles de la investigación que ha realizado junto a personal de las universidades del País Vasco y A Coruña.

¿Cómo surge el estudio y por qué eligió este tema de investigación?

La historia viene de lejos, ya que, antes de ser profesor e investigador, trabajaba como entrenador en un gimnasio en Vigo. Entre otros grupos de deportistas, me encargaba de la preparación de aspirantes a bomberos y policías. Lo interesante aquí es que, a diferencia de otros deportistas, estos grupos tienen que entrenar muchas capacidades físicas diferentes sin tener un calendario definido a priori, lo que se me presentaba como un reto metodológico importante. Al mismo tiempo, estaba realizando el Doctorado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Este hecho me facilitaba el acceso a estudios científicos que me ayudaron a desarrollar la metodología de trabajo que ya contenía, por aquel entonces, algunos de los principios que presentamos en el estudio de revisión.

En cierta ocasión, leí un artículo en una revista científica sobre la eficacia de un método de entrenamiento (i.e. entrenamiento polarizado) que funciona muy bien en todos los deportes de resistencia y se me ocurrió escribir una carta al editor para comentarlo basándome en mi experiencia como entrenador y científico. La casualidad quiso que en aquella época entrenase conmigo Laurinda Abreu, que es licenciada en Biología. De las múltiples discusiones que tuvimos durante los entrenamientos, surgió la idea de que posiblemente aquel método de entrenamiento era más efectivo porque nuestra genética como especie estaba definida para que fuese así y no de otra manera. Envié la carta al editor con esta idea. Cuando fue más tarde publicada, para mi sorpresa, la carta había sido replicada por algunos de los mejores especialistas mundiales en fisiología del ejercicio.

Pasó el tiempo, defendí la tesis y, con mi doctorado completado, encontré mi sitio al otro lado del Atlántico, en la Universidad Católica de Brasilia. Cuando llevaba más o  menos un año trabajando en Brasil, recibí un correo de Iñigo Mujika, que es uno de los fisiólogos del deporte más reputados a nivel mundial, diciéndome que le había gustado mucho mi carta al editor y me animaba a escribir un artículo completo para fundamentar mejor esa hipótesis. Tardamos casi un año en escribirlo y, de hecho, el artículo finalmente publicado es la mitad de la versión original que tuvo que ser reducida por cuestiones editoriales. 

¿Cuál fue el desarrollo del estudio y su metodología?

Se trata de un estudio de revisión para el que tuvimos que consultar y estudiar fuentes de ciencias tan diversas como la paleoantropología, la biología molecular o la fisiología del deporte. Primero había que definir, con la evidencia científica disponible, cómo se supone que era el patrón de actividad física ancestral. Una vez hecho esto, había que buscar evidencias que respaldasen o no la mejor adaptación al entrenamiento cuando éste se parece o incluye algunos de los parámetros que hipotéticamente caracterizaban el patrón de actividad ancestral. Ahora faltaría realizar trabajos experimentales bien controlados para verificar el resultado de la aplicación de ese patrón ancestral testando algunos aspectos que todavía no están tan claros. 

Concluyen que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, mejor será su rendimiento. ¿A qué factores se refiere el estudio?

Se refiere a todos los factores que tienen que ver con la adaptación biológica al entrenamiento físico. Desde los métodos de entrenamiento propiamente dichos, incluyendo la organización de las cargas de entrenamiento, hasta los aspectos nutricionales, los ambientales y todas aquellas actividades que impliquen un gasto calórico y que no formen parte del entrenamiento pero que pueden influir en su efectividad. Así, por ejemplo, si la mayor parte de las actividades diarias de nuestros ancestros se realizaban a baja intensidad, habría que intentar que los deportistas realicen programas de entrenamiento en los que predomine ese patrón de actividad y, si este patrón no estuviese directamente relacionado con las exigencias propias de su deporte, respetando el Principio de Distribución, habría que intentar mantener un porcentaje importante de actividades diarias de baja intensidad aunque éstas no tengan (aparentemente) mucha relación con el rendimiento específico. Esto mismo se podría aplicar con factores ambientales, como la altitud, y otros nutricionales, como el consumo de carbohidratos en determinadas circunstancias.  

¿Qué aplicación directa puede tener sus conclusiones en el sistema de entrenamiento de un deportista?

Como ya comenté antes, controlar factores como la actividad física fuera del entrenamiento regular, o limitar el consumo de carbohidratos en determinadas circunstancias para favorecer unas mejores adaptaciones. Otro ejemplo se refiere a reducir el entrenamiento de resistencia en determinadas franjas de intensidad que no fueron favorecidas por la evolución, como es el umbral anaeróbico. Otros de los aspectos que sugerimos ya están siendo ampliamente utilizados en la actualidad, como es el caso de las concentraciones en altitud para incrementar los factores que favorecen el transporte de oxígeno en la sangre, o entrenar simultáneamente varias capacidades físicas (por ejemplo, fuerza, velocidad y resistencia) aunque el rendimiento en tu deporte dependa principalmente de una sola.

Como curiosidad, me parece importante señalar que realizar actividad física o ejercicio al aire libre para tener una suficiente exposición solar, formaría parte de este patrón ancestral y, de hecho, son muchos los trabajos científicos que confirman el importante papel que la síntesis de vitamina D tiene para la salud y el rendimiento. Ya más recientemente se ha descubierto que el consumo de vegetales, raíces y hortalizas, que contienen concentraciones elevadas de nitrato, favorece el rendimiento en deportes de resistencia. Esto tiene sentido si consideramos que estos alimentos no faltaron en la dieta de nuestros ancestros durante millones de años. 

¿Cómo afecta al hombre actual pasar tantas horas sentado delante de un ordenador?

Ésta es una pregunta muy pertinente. Ya hay evidencias científicas que demuestran la relación directa entre el tiempo que pasamos sentados y la morbi-mortalidad en la población. A más horas sentados, más enfermedades cardio-metabólicas y mayor tasa de mortalidad. Es más, aunque esto no está aún bien estudiado, parece que los beneficios del ejercicio regular podrían desaparecer en aquellos individuos que pasan muchas horas sentados. Piénsese que me refiero a criterios de salud y no a criterios estéticos. Por lo tanto, y respetando el patrón ancestral, es muy importante realizar actividades diariamente que impliquen un gasto calórico, aunque este sea pequeño, evitando así pasar muchas horas sentados. 

¿Qué hemos perdido y ganado en la evolución del ser humano?

No se pierde ni se gana nada con la evolución. Simplemente somos el resultado de la evolución. Darwin tuvo la suficiente perspicacia para darse cuenta de eso y, cada vez más, diferentes disciplinas se apoyan en esta teoría más que contrastada para intentar entender diferentes fenómenos. Un ejemplo de esto lo encontramos en la medicina evolutiva que puede explicar la etiología de muchísimas enfermedades desde una perspectiva evolutiva. Ahora esperamos que los conceptos de la biología evolutiva tengan cada vez más influencia en la educación física y las ciencias del ejercicio. 

¿Está trabajando en alguna otra investigación o se plantea otra en un futuro cercano?

Mi intención es continuar evaluando la validez del modelo propuesto en sucesivas investigaciones. Una primera aproximación la está llevando a cabo el doctorando y co-autor del artículo ya publicado, Adrián Varela-Sanz, con su tesis doctoral que esperamos defienda en breve.

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