EN EL PUNTO DE MIRA

La única duda sobre el PIB sigue siendo su ritmo de crecimiento futuro

MIÉRCOLES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
La única duda sobre el PIB sigue siendo su ritmo de crecimiento futuro
22-ENERO-2014
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Redacción
@innovaspain

Con independencia de confrontaciones políticas, de dudas sobre la calidad del crecimiento y de paternidades sobre el éxito, el hecho cierto es que el debate hoy no es  si en  2014 el crecimiento será positivo o negativo, sino qué ritmo podrá alcanzar, ya que 2013 se despidió sorprendiendo a propios y extraños tanto por la aceleración del crecimiento del PIB como por la creación de empleo.

El análisis de los datos del último trimestre del pasado año pone de relieve que la recuperación económica se consolidará en 2014 y, con mayor perspectiva, se espera que se intensifique en 2015, ayudados por las reformas internas, la reactivación de países de la Eurozona y los progresos en la Unión Bancaria promovida en la UE.
Los datos disponibles que llevan a los analistas de referencia a mantener una posición claramente a favor del crecimiento de la economía española son suficientemente numerosos y sólidos.

Así, se comprueba que el crecimiento del PIB en el último trimestre de 2013 se basó en una demanda interna algo más sólida que en el trimestre anterior, debido a la mayor fortaleza de la formación bruta de capital fijo. Ésta se produjo por una aceleración de la inversión en bienes de equipo, cierta recuperación de la construcción no residencial y una menor caída de la construcción residencial, que da señales de estar cerca de hacer suelo. El consumo privado, por su parte, se mantuvo positivo, con una tasa (0,3%) similar al trimestre anterior.

El consumo público se tendría que haber contraído en términos trimestrales para que el déficit público del conjunto del año se alinease con el objetivo. Pero la información disponible no sugiere tal cosa: las compras de bienes y servicios del Estado se han mantenido estables y el empleo público aunque ha caído, no compensa el hecho de que en 2013 sí hubo paga extra de navidad (provocando una subida del deflactor del consumo público, que tendría que haber sido compensada con mucho menor empleo).

La demanda exterior neta tuvo una aportación nula al crecimiento trimestral del PIB en el último trimestre, con una composición anormal para un momento de expansión: se produjo una contracción de las importaciones, insostenible ante una recuperación de la demanda nacional, y también de las exportaciones, las cuales deberían expandirse para mantener un papel dinamizador de la actividad.

La EPA del último trimestre de 2014 refleja una recuperación del mercado laboral mucho antes de lo que se esperaba a mediados de 2013, destacando:

•    Que es la primera vez que se crea empleo desde el primer trimestre de 2008 y que aunque aún hay destrucción de empleo, es normal pues esta tasa es más retrasada.
•    El número de parados corregido de estacionalidad baja un 1,2% trimestral y otro -1,2% interanual. En parte ello ha sido posible por el descenso de la población activa, si bien su caída se está frenando. Además, la creación de hogares se vuelve positiva (en términos trimestrales), lo que da una señal favorable respecto a que pueda producirse una recuperación de la tasa de actividad.
•    La tasa de paro en la serie ajustada de estacionalidad baja al 26,1% desde 26,4%.

Tras estas cifras, el consenso de previsiones de crecimiento del PIB en 2014 se está desplazando hacia 1%, de forma que el 0,6% que anunció el FMI hace unos días nace desfasado, siendo la previsión del 0,9% la que mantienen los más reputados analistas.

Las previsiones de crecimiento del PIB en 2014 se enfrentan a riesgos, siendo uno de ellos el  que la reactivación de las importaciones por un lado, y la desaceleración de las economías emergentes por otro, den lugar a que el sector exterior reduzca su aportación al crecimiento (o incluso pueda anularse).

De igual manera, en el último trimestre de 2013 la creación de empleo mostró un exceso de sensibilidad con respecto al crecimiento del PIB, mucho más de lo que se considera justificable por la reforma del mercado laboral, ya que ésta implicaría un crecimiento nulo de la productividad. Para 2014 se confía en que haya un incremento del empleo del 0,5%, con una sensibilidad al crecimiento del PIB menor de la exhibida en el cuarto trimestre de 2013, lo que supondría un descenso moderado en la tasa de paro (25,4% en media del año, desde 26,4%), lo que seguirá limitando el crecimiento del gasto de las familias.

Como broche, los analistas de referencia esperan que el crecimiento de la productividad se desacelere en 2014 debido al efecto cíclico derivado de que el ajuste de plantillas en los años recesivos ha sido muy intenso, por lo que consideran imprescindible que se mantenga la moderación salarial para que España siga mejorando su competitividad exterior.

 
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