EN EL PUNTO DE MIRA

El Rey recuerda que la innovación es una eficaz herramienta para revitalizar la economia

SABADO, 24 DE FEBRERO DE 2018  
El Rey recuerda que la innovación es una eficaz herramienta para revitalizar la economia
18-FEBRERO-2014
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Redacción
@innovaspin

Veintitrés  años después de que a la vuelta de un viaje a Silicon Valley impulsara la creación de Cotec y de los congresos de tecnológica junto a Italia y Portugal, demostrando una extraordinaria sensibilidad por la promoción de la innovación, el rey Juan Carlos ha vuelto a dar un nuevo impulso al concepto innovador con motivo de la celebración   del IX Encuentro de Cotec Europa celebrado en Lisboa y que contó con la presencia del Presidente de la República Portuguesa, Aníbal Cavaco Silva y del Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano.

En la clausura, el Rey abogó por la reindustrialización para luchar contra el paro en Europa y propuso “promover y mejorar los conocimientos y habilidades de los trabajadores”, recordando que los países más desarrollados industrialmente son "los que mejor han afrontado el impacto de la crisis y donde el desempleo ha sido menor".

Don Juan Carlos, según los observadores, cubría así un vacio que se detecta en la política económica del gobierno de Rajoy: la reindustrialización "por su importancia para la revitalización de las economías, la lucha contra el paro y el aumento de las exportaciones".

La crisis de los astilleros españoles, representada por Navantia, la caída de Fagor y su inseparable Edesa o el cierre de la Siderúrgica Balboa del Grupo Gallardo, pone de relieve, con más fuerza que nunca, la difícil situación en la que está inmerso el sector industrial en España, contexto avalado por una permanente caída de la producción industrial que durante finales 2003 ha tenido un respiro tras dos años de descensos consecutivos como consecuencia de que las fábricas españolas llevan casi dos años viendo cómo su carga de trabajo disminuye.

Aunque la entrada de pedidos industriales también mantiene un tono contractivo, destaca el dinamismo de los pedidos del exterior, lo que compensa parcialmente la debilidad del mercado doméstico, y de la industria de bienes de equipo, afianzando las favorables perspectivas para la inversión productiva.

Al día de hoy, el sector secundario aporta el 39% del PIB y ocupa al 26,5% de la población activa. Aunque la producción industrial crece en cifras absolutas, su participación en el conjunto de la economía nacional ha ido perdiendo peso relativo, desde la década de los ochenta, ante el crecimiento del sector terciario y la llamada “terciarización” industrial o “servindustria”.

Hoy, cada vez son más intensas las posiciones de quienes demandan al gobierno un proceso de reindustrialización de la economía española en la medida que es la industria la más capaz de crear mano de obra, tanto directa como indirecta, algo que se desconoce si está entre los objetivos gubernamentales, aunque se considera que el ejecutivo dedica sus escasos recursos presupuestarios a tapar el agujero eléctrico, o evitar que se haga más grande. A partir de ahí, la política industrial se centra en el desarrollo de regiones “en especial situación de desempleo” y en la reconversión de sectores en crisis sometidos a procesos de ajuste, como es el caso del naval.

Actualmente, existen en España actividades industriales muy dinámicas como la del automóvil, la farmacéutica, la petroquímica o la agroalimentaria, cuya titularidad es a veces multinacional, al exigir grandes inversiones de capital. Existen, además, otras ramas punteras vinculadas a la tecnología (informática, electrónica, telecomunicaciones o la biotecnología). Pero todo ello, no es suficiente para que España recupere los niveles de expansión económica que demandan los actuales desequilibrios.

La lista de problemas a los que se enfrenta la industria española es larga y pese a que la reforma laboral ha contribuido a reducir costes, no puede obviarse aspectos relevantes como la falta de financiación, su escasa competitividad debido a su baja productividad, la excesiva dependencia del capital extranjero, su escasa capacidad innovadora, la competencia de los países asiáticos emergentes y el pequeño tamaño de la empresa española, lo que le impide incorporarse a los procesos de internacionalización. Ese conjunto de debilidades hace que pocos crean que la recuperación industrial española pueda venir por el dinamismo de las PYMES como ha ocurrido en otras ocasiones.

Post-it
Dentro de la Estrategia de Economía Sostenible, aprobada en diciembre de 2009, supuestamente vigente y dirigida a renovar el modelo de crecimiento de la economía española, haciéndolo más eficiente en el uso de recursos y más sostenible en los ámbitos económico, medioambiental y social, cabe enmarcar el Plan Integral de Política Industrial 2020 cuyas acciones se vertebran en:
• Mejorar la competitividad de la Industria.
• Fomentar la innovación y la I+D.
• Fomentar el crecimiento y el dinamismo de las Pyme.
• Favorecer la orientación de las empresas a los mercados internacionales.
• Reforzar los sectores estratégicos.

 
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