INNOVACIÓN AL DÍA

GMV celebra su 30 aniversario haciéndonos mirar al futuro

MARTES, 20 DE FEBRERO DE 2018  
GMV celebra su 30 aniversario haciéndonos mirar al futuro
13-JUNIO-2014
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Juan F. Calero
@innovaspain

La jornada contó con las intervenciones del Dr. Michio Kaku, Daniel Sieberg, Bas Lansdorp y el Dr. Julio Mayol, moderados por Eduard Punset.

Encargada de la apertura del acto, Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, se mostró moderadamente optimista y pidió a las empresas más esfuerzo y mayor externalización “porque España se nos queda pequeña”.

GMV, presidida por Mónica Martínez Walter, dedica un 10% de su facturación a I+D+i. 

Carmen Vela y Mónica Martínez Walter abrieron la jornada que celebra el 30 aniversario de GMV

GMV celebró ayer su 30 Aniversario con una conferencia que reunió en la Torre de Cristal de Madrid a personalidades de relevancia en el mundo científico y tecnológico.  La multinacional española (1.100 empleados y presencia en 11 países) nacía en 1984 fruto de la iniciativa del profesor Juan José Martínez García. En 2001 la presidencia es asumida por su hija, la Dra. Mónica Martínez Walter, que al comienzo del acto afirmó que la intención de la compañía al celebrar su cumpleaños en forma de jornada (“Una visión de futuro”)  pasaba por mantenerse fiel al espíritu de GMV (la compañía dedica un 10% de su facturación al I+D+i) y por mirar hacia adelante. “Los tecnólogos –ha apuntado Martínez Walter- tenemos fama de raros. Vamos a intentar que hoy todo el mundo comprenda y se inspire al máximo. Vamos a tratar de transmitir la gran cantidad de veces que sentimos placer trabajando”. 

La apertura de la jornada corrió a cargo de Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación. Tras ensalzar el papel de GMV dentro de ese grupo de empresas españolas que ha sabido diversificar su actividad mirando de frente al progreso, Vela destacó los esfuerzos de la administración en los últimos años para definir la que hoy es la estrategia de I+D+i en la que nos hemos de embarcar para que Horizonte 2020 cale en España como algo más que una mera imposición paneuropea. “Hemos buscado el consenso con todos los agentes implicados, con todas las Comunidades Autónomas; hemos recibido más de 19.000 comentarios, y hoy podemos asegurar que tenemos ante nosotros un documento que refleja un sistema de I+D+i integral, sólido y sostenible”.

Tras mostrarse moderadamente optimista, “creo que lo peor ya ha pasado”, la secretaria de Estado puso especial énfasis en una premisa de esta nueva estrategia: acabar con la brecha entre investigación e innovación. “Es preciso un cambio de mentalidad. Creo que tenemos los mejores científicos públicos de Europa si tenemos en cuenta los recursos de los que disponen, pero no pasa nada si el resultado final de una investigación es un producto. En el caso de la innovación, no basta con dinero, hace falta  todo un ecosistema, por muy manido que esté el término, trabajar, y esperar resultados. Y las empresas tienen que esforzarse más. Hay que salir al exterior porque el país se nos queda pequeño”. Vela concluyó su intervención animando a las empresas a dar el paso hacia la externalización, “a través de los distintos programas que tiene  el CDTI, de la Oficina de Europa o de otras iniciativas del Ministerio de Economía”.

El físico estadounidense Michio Kaku.

Hacia el capitalismo perfecto

A continuación intervino el Dr. Michio Kaku. Físico teórico estadounidense, actualmente ocupa la cátedra Henry Semat de Física Teórica en la Universidad de Nueva York y es un reconocido comunicador y divulgador científico. Kaku, autor de libros como “La Física del Futuro” o “El Futuro de la Mente”, arrancó su intervención con humor al afirmar que “las predicciones son algo muy complicado, sobre todo si hablamos del futuro; y a los físicos nos encantan las predicciones. A veces sabemos demasiado, y eso no siempre es bueno”. Para el doctor, el éxito de sus libros se basa al anhelo de saber qué va a ser del ser humano en los próximos años y hasta qué punto podemos predecir lo que ocurrirá. “Esto es en parte posible, ha apuntado Michio Kaku, siempre y cuando miremos al pasado, y a cómo distintas revoluciones tecnológicas han sido continuadas por grandes grandes crisis. Ocurrió con el vapor, con la electricidad, con las empresas tecnológicas…¿Cuál será la siguiente burbuja? La de la biomedicina, la inteligencia artificial y la digitalización del capitalismo. El pegamento de todo esto serán las telecomunicaciones y la Ley Moore, una de las más importantes de los últimos 50 años”.

Para el físico, en el futuro próximo la realidad aumentada estará presente en todos los ámbitos, “si no te gustan las gafas inteligentes, tendrás a tu disposición lentillas inteligentes, los ordenadores estarán en todas partes y en ninguna”. Dentro de la teoría del capitalismo digitalizado, Kaku se detuvo en la importancia que tendrá el papel inteligente que “colgado en la pared de casa nos pondrá en contacto con un médico o un abogado virtual al que pediremos consejo. Es un campo en el que IBM por ejemplo está muy interesada. Será una especie de espejito mágico, pero tranquilos, los médicos reales no van a desaparecer”.

Una de las bases para progresar pasa, según Kaku, por el modo en el que asumimos los avances. “No podemos enfrentarnos a la tecnología, sino que tenemos que entenderla, aprovecharla, surfearla de la mejor manera. La otra opción es la bancarrota”. Como ejemplo de mala praxis ha situado a la industria musical, que no entendió su digitalización. “La consecuencia es que hoy Apple domina la industria. Un caso similar sucedió con la compra del Boston Globe por parte del New York Times por 1.000 millones de dólares. Después se deshizo del rotativo por 100 millones. Apostaron en contra de la tecnología”, prosiguió en alusión a la crisis de la prensa de papel. 

Además de otros ejemplos, como ver Casablanca con nuestra cara en lugar de la de Bogart, saber en segundos quién está libre para salir un viernes por la noche (“habrá que salir a cenar, eso se mantendrá como hoy”), ver la TV en 3D sin las molestas gafas, disponer del espacio de trabajo en la nube, viajar en coche sin necesidad de conductor, imprimir los regalos de Navidad o el paso de la producción de masas a la customización de masas, Kaku considera que los cambios más importantes tendrán que ver con la medicina. “Lograremos que un ordenador sea tan pequeño como una aspirina y guiarlo por nuestro intestino con un imán. Todo el mundo sabe, que uno de los grandes temores de un hombre maduro se llama colonoscopia, por lo que el célebre slogan Intel Inside, cobrará una dimensión inusitada”, apuntó Kaku provocando la risotada de los asistentes. “La nanotecnología ya se ensaya en humanos para acabar una a una con células cancerígenas. Esas mismas células que serán identificadas 10 años antes de convertirse en tumor gracias a un WC inteligente. Podremos crear artificialmente partes del cuerpo: huesos, narices, orejas… La primera secuencia de ADN costó 3.000 millones, pero acabará costando 100 dólares. Yo tengo la mía en un CD”.

“Nuestro cerebro y las máquinas estarán conectados. Controlaremos a los robots con nuestra mente. Podremos hacer lo mismo que hicimos con Armstrong en la Luna pero sin respiración artificial, ellos no la necesitan. En definitiva, concluyó Kaku, nos dirigimos hacia el capitalismo perfecto y si peleamos contra él perderemos”.

Eduard Punset, moderador del acto, recordó que “España en uno de los pocos países que no tuvo revolución científica y hasta hace poco era un país pobre. Aún pagamos esa herencia”. ¿Sobre que temas debemos reflexionar con mayor intensidad? Para el abogado y economista “es preciso debatir sobre todo lo que atañe a la multidisciplinariedad; también tener en cuenta la importancia de la intuición frente a la programación mental (según Punset, más del 90% del conocimiento científico es fruto de  la intuición) y sobre por qué hasta ahora pensábamos que sin Estado no habría nada que hacer y hoy este asunto está en cuestión”.

Tecnología sí, pero ¿cuánta, cómo, dónde y cuándo?

Daniel Sieberg, director senior de marketing en Google y autor de “La dieta digital”, ofrecido algunas pautas para utilizar la tecnología sin que ésta absorba nuestra existencia. “Creo que es absolutamente necesario recuperar el equilibrio de la vida, ha señalado Sieberg, incluso en el caso de los amantes de la tecnología, como es mi caso”. El punto de partida sobre la reflexión de Sieberg tiene, como tantas otras veces, un origen cotidiano “Mi esposa me dejó claro que definiera cual era mi equilibrio entre tecnología y vida personal o se iría de casa”. El directivo ha aludido a otros ejemplos, como el del joven emprendedor que vio volar una posible financiación para un proyecto importante por no cesar de mirar su smartphone durante el almuerzo con un potencial inversor,  o cosas más simples como no cargar los dispositivos móviles en el dormitorio, “esto tendrá ventajas que muchos no podéis ni imaginar”.

Según expuso Sieberg, solo un 2% de las personas están realmente capacitadas para trabajar en modo multitarea. Para los demás, trabajar con varios dispositivos simultáneamente en distintos asuntos solo puede acarrear pérdida de concentración y por tanto mermar la productividad de nuestra actividad.

“Yo era un joven muy tímido, al que le aterraba hablar en público, y durante un tiempo la tecnología fue una vía de escape. Pero no olvidemos el valor fundamental de una conversación cara a cara, ni que el mejor de los emails pueda sustituir a un buen apretón de manos o una mirada a los ojos. La tecnología debe ayudarnos a gestionar la propia tecnología”, concluyó.

Eduard Punset, Julio Mayol, Bas Lansdorp y Daniel Sieberg fueron los participantes de la mesa redonda.

Life on Mars

El empresario holandés Bas Lansdorp es el cofundador de Mars One, la compañía que pretende ser la primera empresa privada en aterrizar en Marte y, lo que es más ambicioso, iniciar la colonización del planeta rojo con seres humanos. No estamos hablando de películas de serie B, ni de la canción de Bowie, sino de que en 2024, si se cumplen las previsiones de Lansdorp, cuatro personas empezarán a vivir en Marte… y no volverán. En la jornada de ayer, Lansdorp explicó cómo surgió la idea de fundar la compañía (3 años de vida, 8 empleados directos)  “Me enteré de los ingresos que generaban los Juegos Olímpicos de Londres, solo con patrocinios y pensé en el poder de millones de ojos, que de forma colectiva harían rentable el proyecto”.

Las dificultades a las que se enfrentan son múltiples, aunque para el empresario la más importante es la humana. En un viaje que es solo de ida (solo el trayecto hasta Marte durará 7 meses) y hay que ser muy cuidadoso con la selección. Han recibido 200.000 candidaturas de 40 países. “ A mí me gustaría ir, pero me rechazarían porque me enojo con facilidad”. La empresa mantiene reuniones con distintos inversores, y por lo que avanzó Lansdorp, hay alguien en Inglaterra dispuesto a poner sobre la mesa la cantidad necesaria: 6.000 millones de dólares.  “Se trata de un presupuesto muy inferior al que maneja la NASA, pero recuerden que en nuestro caso no hay viaje de vuelta”. 

Los planes de Mars One pasan por, en 2018 completar una primera misión sin humanos que extraerá agua líquida, pero que sobre todo medirá la capacidad de la empresa de hacer algo tangible. En 2020 buscarán un buen asentamiento en un área preseleccionada. En 2022 enviarán 6 piezas, unidades de soporte a la vida, se extraerá nitrógeno, se cultivará el suelo, se extraerá oxígeno del agua. En 2024 llegará el gran momento con el aterrizaje de los primeros humanos. “Creemos que será un momento decisivo de nuestra Historia”. Previamente Mars One construirá don réplicas, dos colonias que emularán la vida que desarrollarán allí; una estará en Europa y la otra en otro continente aún por decidir. “Quiero que este sueño se haga realidad y, lo más importante, creo que lo lograremos” terminó diciendo Lansdorp.

La Medicina necesita cambiar el modelo

La última conferencia la pronunció el Dr. Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. “Quiero recodarles, apuntó Mayol, que el que más poder tiene de todos los ponente soy yo; los médicos podemos provocar con nuestra mente que hagan lo que quieran, incluyendo colonoscopias, o cortarles en trocitos por su bien, aunque les duela”.

¿Qué ocurrirá con la Medicina en los próximos años? “Si solo atacamos lo cool de la tecnología, el dispositivo puro y duro, no conseguiremos nada. La locura es hacer lo de siempre esperando algo diferente. La Medicina del futuro necesita un cambio de modelo, nuevas tecnologías y que pensemos más en las personas”. Mayol cree que “los médicos intentamos hacer lo que hacemos de la mejor manera posible pero hasta ahora no hemos generado más valor que eso. Nunca hemos podido medir los resultados reales en salud. Lo importante no es estar contentos con el sistema sino con nuestra salud. Debe haber un gran cambio. ¿Cómo saber si un médico es mejor que otro? ¿Qué es valor en el sistema sanitario? Si solo ponemos tecnología, la crisis seguirá siendo crisis pero con tecnología”.

“La patología más extendida es la enfermedad mental, recordó Mayol; sin embargo dedicamos más esfuerzos a aquello que vende mejor, y la salud mental vende mal. Estamos en un círculo en el que hacer más se identifica con hacer mejor. En realidad la vida no es mucho más que información y en eso hemos avanzado mucho, pero somos mucho más; somos seres sociales”. El doctor entiende que el futuro pasa por poder integrar el máximo de información sobre un paciente. “Sin la tecnología, sin el centro sanitario personalizado, esto será imposible, pero seguir igual no es una opción, es un desastre”.

Por último, Mayol también aludió a la importancia de democratizar la información y el conocimiento para multiplicar los expertos. “Debemos desmontar la complejidad del sistema sanitario y dárselo de forma comprensible al ciudadano que es quien pone el dinero”.

Antes del discurso de clausura, que correspondió a Carmen Librero Pintado, Secretaria General de Transporte del Ministerio de Fomento, Punset recordó una reflexión ajena que quizá fue la mejor manera de sintetizar la gran cantidad de información recibida durante la jornada y el espíritu de la misma. El comentario corresponde al premio Nobel sudafricano Sydney Brenner, que en cierta ocasión le dijo a Punset: “de quienes más he aprendido en esta vida ha sido de aquellos que menos sabían de lo mío”. 

 
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