ENTREVISTAS

Tomás Poveda, director general de la Casa de América

VIERNES, 23 DE FEBRERO DE 2018  



Tomás Poveda, director general de la Casa de América
07-07-2014
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Pablo Garcinuño
@pgarcinuno

“Latinoamérica se ha mostrado en estos últimos años como una región de oportunidades y de crecimiento económico”

Tomás Poveda Ortega (Madrid, 1977), de padre español y madre nicaragüense, fue nombrado en marzo de 2012, por unanimidad del Consejo Rector, director general de la Casa de América. Con anterioridad, entre otros cargos, ha trabajado en la Oficina de Presidencia de General Electric (GE) en España y Portugal, como director de Relaciones Institucionales. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, cursó el Máster en Derecho Comunitario de la Université Libre de Bruxelles (2006-2007). En 2012 completó en el IESE Business School el Programa de Liderazgo en la Gestión Pública (PLGP).

¿Cómo ha ido evolucionando el papel que juega Casa de América desde su creación?

Ha cambiado en función de los signos de los tiempos, pero se ha mantenido la razón fundacional: estrechar los vínculos entre España y América. Se ha continuado esa labor que iniciamos hace 22 años, pero hemos cambiado la programación en función de las necesidades y de la nueva realidad.

En este último tiempo estamos haciendo especial énfasis en los temas económicos y empresariales. Continuamos teniendo una labor institucional relevante con las embajadas americanas. Por supuesto, trabajamos en el ámbito de la cultura, en cuatro facetas fundamentales: literatura, cine, artes plásticas y artes escénicas. La Casa de América también ha evolucionado en el plano social porque queremos ser la casa de los americanos en España y en los últimos 15 años han venido cerca de 5 millones de inmigrantes a nuestro país, de los cuales aproximadamente dos millones son de origen latinoamericano.

¿Dónde habéis concentrado vuestros esfuerzos en los últimos años?
 
Sobre todo durante mi gestión hemos hecho gran incidencia en la agenda económica-empresarial porque fue un mandato del Ministerio de Asuntos Exteriores. Trabajamos en varios planos. Por un lado, con las grandes empresa. Tenemos, por ejemplo, un foro de reciente creación que se llama Foro Tributario Latam y la primera actividad que hemos desarrollado es un análisis para evitar la doble imposición entre España y México.

También trabajamos con las pequeñas y medianas empresas en ciclos propios de la Casa de América, que siempre hacemos en colaboración con el ICEX, las embajadas o el Instituto de Empresa. Y, por último, no hay que olvidar a los emprendedores. En nuestra sede virtual estamos facilitando un apartado, que hemos llamado Emprendimiento en el Espacio Iberoamericano, para que los emprendedores españoles en América o americanos en España cuenten sus proyectos y su experiencia

Para octubre estamos organizando la primera reunión importante de emprendimiento en el espacio iberoamericano, en el que estarán presentes cerca de cien emprendedores de ambos lados del Atlántico. Se van a analizar casos de éxito tanto del mundo tecnológico como de sectores tradicionales.

¿Está dando sus frutos esa apuesta por los temas de carácter económico?

Ya se nos percibe un actor natural en este tipo de actividades. A estos eventos están acudiendo empresas que se están interesando por la actividad que realiza Casa América como un foro para tratar los aspectos económico-empresariales de la relaciones de España con América

¿Por dónde cree que debe pasar el desarrollo económico de América Latina? ¿Es diferente ese camino en el caso de España?

En mi opinión, estamos en procesos de desarrollo diferentes. España es una economía que ha multiplicado por seis su PIB en los últimos 35 años, con lo cual ha dado un salto muy relevante. Formamos parte de la UE y tenemos una renta per cápita de alrededor de los 30.000 dólares, por lo tanto, estamos en ese grupo de economías avanzadas y desarrolladas.

Latinoamérica ha tenido un desempeño económico importante en los últimos diez años. Hay tres países entre los miembros del G-20: México, Brasil y Argentina. Han tenido un desarrollo económico que ha permitido que unos 50 millones de personas hayan abandonado la pobreza para insertarse en la clase media. Aunque en muchos casos es una clase media frágil, han abandonado las situaciones que tenían en el pasado. En definitiva, Latinoamérica se ha mostrado en estos últimos 10 ó 15 años como una región de oportunidades y de crecimiento económico.

¿La crisis ha acortado distancias?

Así es. Se ha producido un equilibrio de las relaciones. De hecho, tuvimos una primera oleada de inversión española en América, en los años 80 y 90; una segunda en este siglo XXI (acompañado de la inversión en Estados Unido), y también se ha producido una tercera ola de inversión de la pequeña y mediana empresa española.

Es cierto que en esta última fase de la crisis, las empresas americanas, las multi-latinas que han surgido en los últimos años, han visto en España un lugar natural donde establecerse y desde donde operar a Europa, Oriente Medio y África. Por un lado, se están posicionando en nuestro país, y por otro, están reforzando la confianza en la economía española. Al mismo tiempo, ese círculo genera la entrada de dinero fresco a la economía española que nos ayude a salir cuanto antes de la situación en la que nos encontramos y a reforzar los vínculos empresariales entre España y América.

Ya no es una relación unidireccional, sino que se establece en las dos direcciones. También es cierto que el peso que tiene España en cuanto a inversión directa en América le lleva a ocupar una posición mucho más fuerte.

Lo que sí que es cierto es que nos enfrentamos al reto de tener economías donde el peso de la innovación y la tecnología sea mucho mayor. El cambio de modelo que tenemos que tener en España no solo ha de venir por ser más competitivos a través de la reducción de costes, sino que, al mismo tiempo, ese cambio de modelo pasa porque tengamos una economía que genere productos y servicios de mayor valor añadido. Al mismo tiempo, es muy importante, en ese nuevo ciclo, que se fomente el espíritu emprendedor, en el sentido más amplio.

¿Lo mismo ocurre en Latinoamérica?

También tienen que dar ese salto hacia economías de mayor valor añadido. Tienen una riqueza en recursos naturales muy relevante, pero es cierto que necesitan poner en marcha políticas que les ayuden a continuar en esa senda para que la industria tenga un peso mayor y los productos y servicios de valor añadido ganen cuota dentro de las distintas economías.

En ese aspecto nos parecemos. Estamos en momentos de desarrollo diferentes pero tenemos el reto de ser economías más competitivas basadas en la innovación y, en definitiva, en la I+D+i, así como en las TIC.

En este sentido, ¿qué países de Latinoamérica son los que han adelantado más trabajo?

En general, los países de Latinoamérica han tenido un buen desempeño macroeconómico, pero existe un margen de mejora. Por ejemplo, si nos fijamos en lo que dice el Foro de Davos, las economías que más han apostado por la innovación son Chile, Colombia o Argentina. Por otro lado, uno de los retos que tiene Latinoamérica es seguir mejorando sus índices educativos, todos por debajo de la media del Informe Pisa. También España. Hay países que están a la cola y es importante que haya una mejora de la educación primaria, secundaria y universitaria, y en ese aspecto también es importante la colaboración público privada para que se ponga en marcha proyectos de I+D+i y que se fomente así la retención de talento.

¿Qué momento atraviesan las relaciones internacionales entre España y Latinoamérica?

Las relaciones siguen siendo óptimas. España tiene una vocación americana indudable por nuestra historia. No se puede entender América sin entender España y viceversa. En la actualidad hay varios elementos que son muy positivos. Primero, la llegada de millones de inmigrantes latinoamericanos han hecho que se acerquen más las relaciones de España y América. Segundo, la oleada de pequeñas y medianas empresas a Latinoamérica ha sido muy importante para nuestro país. Por último, la llegada de las empresas latinoamericanas a España, algunas de ellas de gran tamaño, va a generar que las relaciones a nivel económico-empresarial sean muy importantes.

Por otro lado, el hecho de que la UE haya cerrado acuerdos de comercio e inversión con varios países de América hacen que las relaciones se vayan a reforzar entre las dos orillas. Está claro que el siglo XXI es el siglo de América y va a ser el continente clave por ser el centro entre el eje Asia-Pacífico y el eje Atlántico.

¿Qué papel puede jugar el nuevo rey, Felipe VI, a la hora de acercar las dos orillas?

Siendo Príncipe de Asturias, ha tenido un papel muy relevante en las relaciones entre España y América. Ha ido a más de 60 tomas de posesión de presidentes latinoamericanos. Tampoco hay que olvidar que el Juan Carlos I fue el primer rey español que pisó tierra americana y fue, junto con otros líderes, el que impulsó la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Por tanto, el conocimiento de Felipe VI de la realidad, no solo latinoamericana, sino Americana –por su conocimiento de Estados Unidos, Canada y El Caribe-, es un valor muy importante para las relaciones de España con América. Mi deseo y mi certeza es que su papel va a ser muy positivo a la hora de reforzar aún más unos vínculos que ya son fuertes a ambos lados del Atlántico.

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