LA ENTREVISTA

Entrevista a José Manuel Leceta, director del Instituto Europeo de Innovación

VIERNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
Entrevista a José Manuel Leceta, director del Instituto Europeo de Innovación
16-SEPTIEMBRE-2014
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Red Emprendia
@innovaspain

“Europa tiene muchos activos para estar en la primera división de la innovación a escala internacional”

Ingeniero de telecomunicaciones y diplomado en Dirección Estratégica, Economía de Redes, Estudios Internacionales, Economía y Gestión de la Innovación, José Manuel Leceta se incorporó como director del Instituto Europeo de Innovacion y Tecnologia (EIT por sus siglas en inglés) en 2011. Ha jugado un papel protagonista en la consolidación de las primeras “Comunidades para el Conocimiento e Innovación (KICs)" del EIT, liderando con ello el reconocimiento y prestigio del Instituto como un actor dinamizador del futuro panorama europeo de innovación.

¿Cuál es el principal objetivo del European Institute of Innovation and Technology (EIT)?

El instituto cristaliza la voluntad política de Europa por plantearse la innovación de una manera radicalmente distinta, poniendo el énfasis en las personas y en los ecosistemas. Creemos que Europa tiene universidades de primera clase, centros de investigación excelentes, grandes empresas y vibrantes pymes... pero trabajamos en “silos”. Es necesario un incentivo para que todas estas instituciones y las personas que las hacen posible se planteen hacer las cosas de una manera distinta. Y que esto tenga un impacto socioeconómico, porque esto es un requisito esencial para hablar de innovación. El emprendimiento significa sobre todo tomar iniciativa, luego mantener el impulso y perseverar.

Para ello, el Instituto tiene formalmente encomendada la labor de integrar el llamado triángulo de conocimiento a nivel transnacional, formado por la educación superior, la empresa y la investigación. Nos proponemos recoger todas las capacidades de las que Europa ya dispone y añadir incentivos para trabajar de una manera distinta y contribuir a que alimente una próxima generación de emprendedores de clase mundial.

¿Y qué falta para conseguir estar en esa primera fila de la innovación?

Yo creo que lo que sobran son muchos compartimentos estancos, provocados por una división del trabajo muy “asumida”: que los centros de investigación sólo investigan, que las empresas sólo hacen negocio, que las universidades sólo educan… Pero más allá del conocimiento disciplinar o de la experiencia está alimentar las actitudes, entendido como ganas de hacer las cosas de manera distinta. Y esto es lo que explica que Europa -particularmente en los últimos 25 años del siglo XX- haya creado muy pocas nuevas empresas innovadoras lideres globalmente comparado con EE.UU, al contrario de lo que había sido el primer cuarto de siglo.

Al contrario que otros países…

Es Estados Unidos quien hoy está lanzando al mundo los líderes globales en innovación. Sin embargo, el sector público europeo –dejando fuera el sector de Defensa-, invierte per cápita en innovación más que Estados Unidos. Es decir, un ciudadano de la UE dedica en sus impuestos un esfuerzo mayor que un ciudadano de EEUU, y sin embargo el GAP en innovación no se está cerrando. Y esta es la misión que se le encomienda al EIT, empezar a cambiar las cosas en esta materia.

Parece estar claro que la innovación está en la agenda de Europa pero, ¿está también en la agenda de los países y regiones miembros?

Yo quiero ser muy constructivo en este sentido, porque hablamos de crear futuro y no nos queda otra opción más que pensar y creer en nosotros mismos. En un mundo tan turbulento y una Europa llena de cambios hay pocos consensos y, afortunadamente, todo el mundo está de acuerdo en que hay que apostar por el conocimiento y por la innovación. Y esto es lo que nos tiene que animar. Lógicamente nadie tiene la receta, ese es el reto. Pero yo creo que estamos en esta senda. Europa tiene muchos activos, no tiene nada en contra para no estar en la primera división a escala internacional.

Y en esa carrera por la innovación, ¿cómo se conjugan las voluntades de lo público y lo privado, ejemplificadas en la colaboración entre universidad y empresa?

El equilibrio entre lo público y lo privado desde mi punto de vista es la sociedad. La universidad se debe a la sociedad, a la que sirve, de la que nace, a la que tiene que inspirar... Pero a su manera también la empresa, pues se nutre de empleados de la sociedad, y tiene que crear pautas de futuro. Más que hablar de colaboración público-privada, a mí me gusta hablar de un nuevo compromiso con la sociedad, porque es en ese tercer pilar donde se encuentran el mundo de la universidad y el de la empresa.

La universidad, además de enseñar e investigar, tiene que volcar una propuesta de valor en la sociedad, algo todavía más necesario si cabe en épocas de crisis. Y ahí es donde encuentra un punto de engarce con los intereses de las empresas: porque si no hay futuro, no hay futuro para nadie.

¿Cómo nació el EIT y cómo valora los resultados obtenidos hasta ahora tras tres años al frente del mismo?

En 2005, con la revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa, se planteó que Europa necesitaba nuevos planteamientos en materia de innovación. Se abrió entonces un proceso de tres años de reflexión y de conceptualización de un Instituto que no busca ser la versión europea del MIT, ya que no es una universidad, sino una agencia que trabaja con universidades, que es muy distinto, ya que el EIT no otorga títulos académicos, sino las universidades participantes en las KICs.

Entre 2008 y 2011 se conceptualiza lo que es la 'KIC' -Knowledge & Innovation Community- y se lanzan las tres primeras. Por ello creo que de 2011 a 2014 se ha logrado el reconocimiento y aceptación del Instituto, gracias en particular a los primeros resultados de las KICs. Y creo que es solo el principio, porque las tres comunidades en marcha tienen mucho recorrido.

¿Cómo se crea una KIC? ¿Cómo trabajan estas comunidades en el día a día y articulan su relación con el propio EIT?

Una KIC nace de la integración de universidades excelentes, centros de investigación y empresas- tras un proceso selectivo. Las tres primeras (Climate KIC, ICT Labs y KIC Innoenergy) se designaron en 2009. Integradas como entidades jurídicas, tienen todas las características de una empresa en lo relativo a su forma de gobierno y operación. A su vez, su forma de relación con el EIT sigue una lógica de inversión.

El EIT quiere ser portavoz de una oportunidad a la creatividad y la experimentación. A las KICs no se les dice qué tienen que hacer y financiar, sino que son comunidades con un grado significativo de autonomía y, por tanto, su relación con el EIT no es una relación de subordinación sino justamente al revés: se construye desde abajo hacia arriba y las propias comunidades proponen esquemas que ningún burócrata en su despacho no lograría imaginar. Es lo que se conoce como política de innovación de segunda generación, la política basada en las comunidades.

Y qué tendría que hacer  un técnico de una universidad, o un emprendedor que quisiera colaborar o integrarse en un KIC?

Las comunidades son abiertas. Hay socios que se integran y algunos otros que se marchan, y esto se aplica a entidades y a personas individuales. La oferta de la KIC va desde la educación al emprendimiento, a la creación de nuevas empresas y también a los proyectos de innovación con su introducción y escalado en los mercados. Una persona individual se puede acercar a la KIC en cualquiera de estos eslabones. En la medida en que a las KICs se les exigen resultados, van a querer incorporar el talento allí donde se encuentre, porque contribuirá, primero a atraer la financiación del EIT –porque medimos los resultados que producen año a año- y segundo y más importante a crear una comunidad que sea sostenible más allá del apoyo del EIT a medio y largo plazo.

 
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