ENTREVISTAS

LA librería: libros online en español para la California bilingüe

SABADO, 17 DE FEBRERO DE 2018  



LA librería: libros online en español para la California bilingüe
27-10-2014
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Eva Catalán (Los Ángeles, California)
@innovaspain

“Nos subimos al tren prácticamente empujadas por la demanda”

Una empresa creada por una española y una mexicana aprovecha las nuevas tecnologías para fomentar la lectura infantil en español en el sur de California, un estado donde la población escolar ya es mayoritariamente latina.

Chiara Arroyo y Celene Navarrete lo vieron claro el día que, hace ahora tres años, llegaron a la feria del libro que organizaba el colegio público de sus hijos en Santa Mónica, una ciudad de clase media alta de la costa californiana. Pese a ser un colegio de inmersión dual en español e inglés, la oferta de libros en español no pasaba de unos pocos títulos. 

En un estado con un 38% de la población de origen hispano y en donde aproximadamente un 5% de las escuelas públicas de primaria ofrecen ya programas duales en español e inglés, la falta de oferta de buenos cuentos y libros para niños en español les resultó chocante. Para la feria de primavera, Chiara y Celene se las arreglaron para montar un pequeño puesto (en el pasillo, con tres mesas plegables) con unos doscientos libros infantiles que les dejaron en depósito editoriales que habían venido a LÉALA, la filial en Los Ángeles de la FIL (Feria Internacional del Libro) de Guadalajara, México. "Nos los quitaron de las manos. Los padres, tanto los hispanos hablantes como los angloparlantes, nos decían: "Llevábamos años esperando estos libros", explica Chiara. "No sólo porque trajéramos más material de lo que estaban acostumbrados a ver en estas ferias, sino porque tradicionalmente lo ofrecido son traducciones al español de libros anglosajones, no literatura auténtica en español". La variedad, la originalidad, el cuidado por la ilustración y la encuadernación y el poso cultural que traía cada uno de los libros marcaron la diferencia. Y antes de que les diera tiempo a planear nada, ya se había corrido la voz y les estaban llamando de otras escuelas. 

"Había, y sigue habiendo, una demanda por satisfacer. No sólo de las familias de hispanohablantes que echan de menos productos culturales propios, sino de un número cada vez mayor de familias angloparlantes que quieren que sus hijos sean bilingües". LA librería (un juego de palabras con el nombre de Los Ángeles) nació en julio de 2012 con una inversión mínima para libros e infraestructura por parte de sus dos socias. Hoy, apenas dos años después, cuentan con una librería online que en este tiempo ha duplicado su volumen de facturación, un servicio de ferias de libros en escuelas y un catálogo de más de 700 títulos con el que esperan representar la inmensa diversidad y calidad que existe en la literatura infantil de Latinoamérica y España. 

La tecnología lo puso fácil para dar el paso de voluntarias a libreras profesionales. Software de empresas startup, como Sparkpay, de las que se hicieron grandfathers (el término empleado en EEUU para calificar a los clientes que, a cambio de hacer de mesa de pruebas, utilizan este software durante su creación), permitieron que pudieran cobrar directamente con el iPad a partir de la segunda feria que montaron como empresa, contando además con un sistema online de actualización del inventario. "Cuando empezamos con la integración del sistema de iPad con el de control de inventario, era algo muy nuevo, y crecimos con la empresa que nos ha dado el servicio. Hemos vivido los fallos tecnológicos, pero también nos ha permitido empezar con muy pocos gastos en tecnología", explica Celene.

"LA librería no hubiera sido posible sin la tecnología", asegura. "Todos los sistemas que utilizamos son software as a service (SaaS) a los que se accede por internet: Stitchlabs, Bigcommerce y Mailchimp". También ayudaron las facilidades que existen para pequeñas empresas en un estado como California donde no sólo el proceso burocrático es sencillo y por internet, los impuestos son bajos y acordes con el volumen de negocio, lo que permite mantener baja la inversión inicial y los gastos; sino que el propio estado ofrece cursillos de apoyo para pequeñas empresas. "Te ayudan a definir el objeto social, tu mercado y te ofrecen acceso gratis a consultores financieros, apoyo técnico y especializado sobre importación, creación de página en línea, abogados", recuerdan. 

En un país en el que las librerías físicas han dejado prácticamente de existir, las ferias escolares de libros, celebradas por lo general dos veces al año, en primavera y otoño, son la manera más directa de establecer contacto con un público vital: los lectores jóvenes y sus padres. 

Sensación que han visto confirmada en sus reuniones con las editoriales en español a uno y otro lado del Atlántico: "En todas partes estaban entusiasmados con el proyecto. El interés por abrirse mercado en EEUU era tan grande y  poco conocido que la idea de entrar directamente en las escuelas de doble inmersión, en el corazón de las familias, su mercado natural, que todas las editoriales con las que hemos contactado aceptaron entusiasmadas", explica Chiara

"Nos subimos al tren prácticamente empujadas por la demanda. Y por la ilusión que nos hacía traer estos libros a la gente. Y la respuesta fue tan entusiasta, y tan rápida, que al principio teníamos que llevar los libros de nuestros hijos a las reuniones en los colegios, como muestrario, porque no nos había dado tiempo a importar  suficientes libros", recuerda Celene

Y así, su negocio se mantiene con un equilibrio entre los dos mundos, el "físico" de las ferias y los eventos culturales, y el mundo virtual de las redes sociales y la tienda en línea, donde ya tienen pedidos incluso desde Nueva York, Chicago y Florida. Entre sus planes de futuro, además de continuar creciendo en las ferias (ni siquiera han podido visitar todas las más de 300 escuelas de inmersión español-inglés que existen en el Estado), Chiara y Celene ven imprescindible una segunda inversión en tecnología y, paradójicamente, tener un espacio físico en Los Angeles donde sus casi 1000 seguidores en Facebook puedan ojear los libros en persona. La figura del librero, la persona, la cara tras el libro, sigue siendo vital, dicen.

Además de, por supuesto, empezar a editar sus propios libros. La novela gráfica "César Chávez", sobre el líder de los campesinos californianos, ha sido su primera incursión en la edición. Coincidente, piensan, con un cambio de mentalidad y percepción sobre lo que la cultura hispana significa y representa, LA Librería busca "enriquecer esa visión que se tiene de lo hispano y lo latino". 

El clima político parece darles la razón. En la última feria a la que acudieron, el festival de Willmington, organizado por una ong, una niña morena se acercó al puesto de LA librería y eligió un cuento. Cuando fue a buscar a su papá para que se lo comprara, apareció el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, nieto de mexicanos. Garcetti coincidía con "LAS" libreras Chiara y Celene. Además de comprar el cuento, y hacerse una foto, les animó: "Me gusta vuestro proyecto. Hay que promover la lectura en español". 

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Las fundadoras de LA librería Celene Navarrete (izq.) y Chiara Arroyo

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