EN EL PUNTO DE MIRA

La parálisis institucional de la Eurozona alienta la tercera recesión

VIERNES, 23 DE FEBRERO DE 2018  
La parálisis institucional de la Eurozona alienta la tercera recesión
10-NOVIEMBRE-2014
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Redacción
@innovaspain

Como era previsible, el tsunami bursátil que azotó a la mayoría de las bolsas mundiales hace unas semanas, se zanjó parcialmente con rebotes de los índices, aunque sería un error olvidar que las dudas macro se disparan en Europa y que la situación económica de la eurozona sigue siendo incierta con los indicadores adelantados goteando a la baja, en un contexto de muy baja inflación.
El escenario central en Europa sigue siendo el de una débil recuperación macroeconómica, por lo  que cada vez surgen más dudas sobre el futuro y no es para nada descartable que la Eurozona entre en la temida tercera recesión. Ello es visto con preocupación por uno de los principales pilares sólidos del crecimiento mundial como EEUU en donde la posibilidad de verse contagiado por la debilidad económica de la Eurozona y de China fue determinante la pasada semana para que muchos inversores decidieran reducir su exposición a los activos de riesgo, a costa de presionar fuertemente los precios a la baja.

Pese a esos temores de los inversores norteamericanos, el libro Beige de la Fed, describe una economía en proceso de expansión moderada, dibujando un consumo privado igualmente moderado, un sector inmobiliario con fondo positivo y un mercado laboral en recuperación.

La producción industrial, por su parte, aceleró su ritmo de expansión hasta una tasa interanual del 1,0 %, señalando un PIB creciendo a ritmos de 3,3%. La inversión en  bienes de equipo por su parte arrojó un mayor dinamismo en el tercer trimestre, mientras la demanda interna no da señales de desaceleración o riesgos a la baja y las exportaciones registran en el tercer trimestre (a falta del dato de septiembre) un crecimiento medio del 4,2% frente al 3,7% del trimestre anterior.

Frente a ese panorama de EEUU, Europa y España se mueven en un escenario turbulento en donde a la patente falta de coordinación de las políticas fiscales en la Eurozona, se une la complicada situación política en España con Cataluña en el foco del huracán, convirtiéndose en una de las mayores incertidumbres para los mercados que empiezan a tener en cuenta unos posibles comicios “plebiscitarios” a principios del año 2015.

Aunque es cierto que en España los datos del índice PMI  (gestores de compras) marcan que la economía sigue muy fuerte, en ritmos similares a los del segundo trimestre de 2014, en otros países de la zona euro las cosas son distintas, lo que  dado nuestros elevados desequilibrios, es imposible que si Europa entra en crisis, España la pueda evitar.

En Italia, por ejemplo, la aprobación de recortes del gasto público de 16.000 millones de euros programados para 2015, en contrapartida a las bajadas impositivas (18.000 millones), ha sido insuficiente para impedir una revisión al alza del déficit público del próximo año, del 1,8% hasta casi el 3% del PIB.

En el caso de Francia, la ausencia de medidas de consolidación fiscal sobre la mesa ha llevado a la agencia de calificación crediticia Fitch a poner en perspectiva negativa el rating soberano actual de AA+. El deterioro de las perspectivas económicas tampoco favorecerá el cumplimiento con los objetivos de déficit, que se situará por encima del 3% hasta 2017, retrasando la estabilización de la deuda pública.

Por último, la Unión no puede dejar de tener un ojo puesto en Grecia en un momento en el que posturas políticas contrarias a las medidas de reformas estructurales que han sido impulsadas por el actual gobierno de Nueva Democracia, encabezadas por Syriza, están ganando peso en las encuestas y las dudas sobre la solvencia de su banca se han incrementado.

Así las cosas, la probabilidad de elecciones anticipadas en Grecia en el mes de marzo es elevada, lo que era aprovechado por  la agencia Fitch para despacharse la semana pasada con una nota en la que ponía de relieve que  la mayor debilidad de la banca griega continúa siendo la elevada tasa de mora (el sector presenta un mínimo del 29,7% y un máximo del 45,6%) y los bajos niveles de cobertura (47%), a la vez que anunciaba que los tests de estrés podían destapar necesidades de capital en el sistema financiero, aunque se podrán cubrir de forma privada sin necesidad de ser rescatados.

Con este panorama europeo, la eurozona sufre de una exasperante lentitud de sus instituciones –las elecciones al Parlamento Europeo se celebraron el 22 de mayo y la nueva Comisión está todavia midiendo los despachos- y de una falta de disposición de los países miembros que no ayudan a despejar dudas. En ese sentido apuntan los fracasos de las recientes reuniones  del ECOFIN y del Eurogrupo, en las que se han tratado posibles iniciativas público-privadas de inversión en infraestructuras, quedando para diciembre el detalle de proyectos potenciales en esta materia y la definición sobre las fuentes de financiación en las que se apoyarían las potenciales medidas de inversión.

 
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