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“La impresión en 3D supondrá una revolución similar a la de Internet”

VIERNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
“La impresión en 3D supondrá una revolución similar a la de Internet”
12-NOVIEMBRE-2014
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Juan F. Calero
@innovaspain

Un momento del encuentro de ayer en la Fundación PONS

PONS Patentes y Marcas e Innovaspain celebraron ayer, dentro del ciclo ‘El Brunch de Innovaspain’, el encuentro titulado “El futuro de las impresoras 3D: retos y oportunidades a través de las patentes”. El formato de la cita, de aforo reducido y proclive al debate, contó con la asistencia de representantes de Sacyr, GMV, Biosurgical, Aglaris Cell, Techba Madrid, Lantern o Tandem Innovación.

Elías Ramos, editor de Innovaspain, dio el pistoletazo de salida para que comenzara el acto, celebrado en la sede de la Fundación PONS en Madrid y moderado por Nuria Marcos, directora general de PONS Patentes y Marcas, que recordó  que la eclosión de la tecnología de impresión 3D se produce ahora pese a que los primeros pasos de estos avances datan de 1983. “Ha habido que esperar 20 años para que venciera la patente del láser SLS. Era previsible que se mejorase y que se produjera un aluvión de competidores en un nuevo mercado”.

HP, el MIT, Estados Unidos, China, Japón… Nombres propios que están tomando la delantera en este ámbito. En el caso de China, el gigante asiático hace ya varios años que acometió importantes inversiones en centros tecnológicos que les posicionaran al frente de esta tecnología una vez el conocimiento fuera accesible para todos.

De lo que no cabe duda es de que su avance es imparable. “Análisis del MIT o de Thomson Reuters dejan claro que será una tecnología que cambiará nuestras vidas”, señaló  Marcos. “Los que no se adapten a este nuevo mercado generarán pérdidas de 100 billones anuales hasta 2020”. Para la responsable de PONS se abre un horizonte para generar un nuevo sistema de licencias que ordene la producción industrial en base a un mercado diferente al conocido. “Aunque los críticos se aferran a las pérdidas económicas para promover un entorno desfavorable para el desarrollo de la impresión 3D, lo cierto es que es muy probable que vivamos una revolución muy similar a la que nos trajo Internet”.

Desde el citado láser SLS, el aumento de patentes vinculadas a esta tecnología es sustancial. “Hoy hay 30.000 productos patentados que tienen alguna relación con la impresión 3D. Muchos son solicitudes que no se concederán y otros se repiten en varios países, pero con todo es una cifra a tener en cuenta”, comentó Gabriel Castilla, director del área de Patentes Mecánicas, Electrónicas y Software de PONS Patentes y Marcas. Y es que no solo es patentada la maquinaria o el software que da lugar a este nuevo modo de producción, sino también sus materiales. “Desde el plástico, el metal o la cerámica -cuya evolución es sorprendente- hasta las células, la impresión 3D llegará a todos los ámbitos. Ya hay empresas que imprimen alimentos. Desde lo aeroespacial hasta la joyería, por supuesto la medicina, la mecánica, la automoción, etc”.

La inercia de la evolución

“Lo que nos parecía ciencia ficción hace cinco años ya es posible. La inteligencia es detectar señales en las empresas para anticiparse a sus necesidades, y no faltan los ejemplos que nos hacen ser optimistas”. Son palabras de Sergio Larreina, director de Consultoría Tecnológica de PONS Patentes y Marcas, para quien todos terminaremos teniendo nuestra propia impresora 3D en el ámbito doméstico porque su aplicación es inmediata.  “¿Quién nos iba a decir que terminaríamos produciendo café de calidad en nuestro propio hogar? Hoy casi todos tenemos máquinas que lo permiten y a nadie le extraña”.

Aglaris Facer 1.0, de Aglaris Celles capaz de cultivar células de forma automática sin el uso de tripsina

Larreina ha ido mucho más allá en la relación de campos en los que la impresión 3D será aplicable. Desde la aeronáutica, donde ya hay fabricantes que construyen así las piezas de las aeronaves; los sistemas aislados (alta mar, cápsulas espaciales, lugares donde reemplazar piezas es hoy carísimo); la construcción (la mezcla de impresión tridimensional y de sistemas geolocalizados dará lugar a edificios 100% resistentes a un seísmo). “Uno de los campos más controvertidos será sin duda la bioimpresión. Hoy ya hay ensayos con tejidos y órganos. A partir de una de nuestras células se puede generar la materia prima y de ahí un implante. El verdadero avance es que nuestro organismo no lo rechazará. Se fabricarán también vasos capilares; arterias, venas… Es famoso el caso del joven estadounidense que perdió la cara en un accidente. A partir de fotografías generaron de nuevo su rostro”.

Patentes, conocimiento, transferencia tecnológica e innovación

Alberto Valero, director de robótica de BQ, analizó en su intervención cómo las patentes influyen en alentar o en frenar la innovación. La reflexiones de Valero –“soy contrario a las patentes no por lo que buscan sino por lo que han conseguido”- provocaron el debate en torno a los beneficios o inconvenientes de liberar el conocimiento, de hacerlo accesible incluso a los competidores. “Hoy BQ vende impresoras 3D a 42 países. Se trata de nuestro primer producto global y fabricado en España, y eso se debe a que el conocimiento estaba a nuestro alcance”. Para el directivo, las tecnologías incipientes, con pocos implicados en fases tempranas, necesitan generar una industria a su alrededor que retroalimente la cadena para no ‘morir’. “En un mundo en el que la tecnología avanza tan rápido habría que buscar nuevas formulaciones del concepto de patente y acerca de cómo proteger la inversión de las empresas para hacer innovación. Puede que sea un planteamiento idealista pero es un desafío que el entramado industrial debe considerar”.

En respuesta a lo apuntado por Valero, Nuria Marcos, afirmó que “sin el sistema de patentes no habríamos llegado a muchos desarrollos, aunque es cierto que muchas veces se ha utilizado mal. Urge mejorar el sistema fiscal, de comunicación y de transferencia tecnológica. Las patentes son necesarias, en buena medida para evitar una competencia feroz”.

Witibox, la impresora 3D de BQ

Para Sergio Larreina, es cierto que algunas patentes han podido frenar corrientes e invenciones, pero conviene no olvidar algo imprescindible en lo que se refiere al calado de una tecnología: la propia evolución social. “Hace 300 años, Ana Estuardo concedió una patente que consistía en una mejora tipográfica para la impresión de libros. Años más tarde esa tecnología derivó en la primera máquina de escribir, a la que después IBM le aplicaría electricidad que acabaría por ser el gen del primer ordenador, y después del PC y hoy de los smartphones. La tecnología triunfó cuando la gente aprendió a leer y a escribir de forma masiva”.

Y llegará su momento, su desembarco en el hogar de cada uno de nosotros. Sobre los tiempos, el optimismo es variable, igual que las previsiones oficiales. No lo es la rotundidad con la que la mayoría afirma que la impresión en 3D será de consumo masivo y cotidiano. “Llegará a nuestras casas en la medida que otros negocios alrededor le den valor. El ordenador esta en todos los hogares no como máquina, sino porque existen Microsoft, Apple, etc. Hoy me atrevo a afirmar que el 80% de las impresoras 3D domésticas se usan como pisapapeles porque hay poco más que hacer más allá de imprimir figuritas. Y también sé que le sacan un gran rendimiento arquitectos (maquetas), odontólogos y, sobre todo, talleres que antes tenían que mecanizar y ahora solo mecanizan la pieza final probada y evaluada”, ha concluido Alberto Valero.

Nuria Marcos ha concluido el acto emplazando a los asistentes a un nuevo encuentro “dentro de cinco años”, en el que comprobar de primera mano “en qué acertamos y en qué estábamos equivocados”.  El tiempo lo dirá…

 
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