LA ENTREVISTA

Joaquín Ayuso, cofundador de Kuapay

VIERNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2018  
Joaquín Ayuso, cofundador de Kuapay
11-DICIEMBRE-2014
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Eva Catalán. Los Ángeles (California)
@innovaspain


Joaquín Ayuso de Paul, cofundador de Kuapay

El español que compite con Visa y Mastercard

Santa Mónica no es Silicon Valley. Es mucho mejor. O al menos eso considera Joaquín Ayuso de Paul, innovador español que hace cuatro años decidió montar aquí su start up después de dejar Tuenti, la primera y más exitosa red social española.

Para este ingeniero de 33 años no hay color entre la calidad de vida en la costa de Los Ángeles y la de San Francisco. El sol sale 329 días al año. Se puede ir en bici a la oficina y quedar a jugar un partido de pádel algunas tardes. Y además, hay una floreciente comunidad de innovadores y start ups de la que la nueva empresa de Ayuso, "Kuapay", forma parte.

Joaquín Ayuso llegó aquí con otros planes tras dejar Tuenti (asistir a un posgrado en la universidad de Stanford) pero antes de que el curso empezara el gusanillo de la innovación le volvió a picar y decidió que qué mejor master que montar una empresa. Esta vez en lugar de las redes sociales, que con tanto éxito había explorado en España, se metió de lleno, junto a sus otros cuatro socios españoles Fernando Ávila, Sebastián Vidal, Virginia Masa y Catalina Mayorga; en el mundo de los pagos por internet.

"La idea no era empezar algo porque sí. Se trataba de explorar algo que me había interesado desde Tuenti, la posibilidad del dinero virtual para la vida real". En enero de 2011 dieron el paso: queríamos crear una aplicación con la que meter las tarjetas en el móvil y pagar en las tiendas. "Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que Paypal, Google y todos los grandes se empezaban a meter en el mercado y enseguida maniobramos para darle otro enfoque al negocio. Ahora nos hemos centrado en el B2B, en ofrecer nuestra tecnología a las empresas para que ellas la usen con sus clientes". A juzgar por los resultados, una estrategia que ha sido todo un éxito: centenares de comercios en Los Ángeles, empresas como Kentucky Fried Chicken o la chilena Copec usan aplicaciones desarrolladas con la tecnología de Kuapay con sus clientes. ¿Uno de los motivos del éxito? "Tenemos una seguridad bastante por encima de la media en estas tecnologías" asegura Joaquín.

Levantar 15 millones de dólares para poner en marcha la empresa no fue excesivamente difícil, aunque se trató sobre todo de inversiones españolas, gracias al pedigree que ser un ex Tuenti daba a Ayuso y su equipo. "Curiosamente dinero de Silicon Valley hemos levantado poquito. Y las razones son porque somos extranjeros, y porque no somos del club "in", que llaman ellos, que es que hayas estudiado en Harvard, Stanford o Berkeley. Nuestros inversores son chilenos, españoles y americanos"; entre ellos el propio Myron Scholes, premio Nóbel de Economía y creador de la fórmula Black Scholes.

La irrupción en el mercado chileno ha sido vital para Kuapay, que tiene Latinoamérica como su principal mercado inmediato. "En Chile hay mucho apoyo para montar una start up. El gobierno ofrece asesoramiento y ayuda económica". Gracias al programa "start up Chile" y a la positiva acogida, Kuapay tiene montada una oficina de cuatro personas en Santiago y desde 2013 la mitad de las gasolineras de la compañía nacional Copec tienen instalado su sistema, que representa ya, en menos de 10 meses desde que se puso en marcha, un 1% del total de ventas. Y están empezando a trabajar también con gasolineras de Terpel, en Colombia, 2000 de las cuales incorporarán el sistema este enero. "Estamos en conversaciones y pilotos con grandes marcas del Fortune 500 de EEUU y en España también, aunque no se pueden dar nombres".

¿Y cómo es para un español montar una start up en EEUU? Pues a juzgar por lo que cuenta Ayuso, mucho más fácil que hacerlo en España. "Tardé exactamente 6 horas en poner en marcha la LLC (equivalente a una SL española), explica. "Lo único que llevó un poco más de tiempo fueron nuestros visados".

Joaquín recuerda los primeros años de Tuenti con nostalgia, aunque no se arrepiente de haber elegido este otro camino. Su carrera como emprendedor comenzó en la universidad, con su todavía compañero de andanzas Fernando Ávila, montando el club de inversión de ICADE, proyecto que no se vio realizado pero que creó un pequeño grupo de ingenieros y amigos interesados en hacer algo. Entonces, en 2005, uno de los miembros de ese grupo, Adeyemi Ajao vino de EEUU y les enseñó Facebook y les pidió una versión española, que tuvieron lista en una noche. El resto es historia: un millón de usuarios en año y medio y el siguiente millón en solo medio año más; uno de los mayores consumidores de red en España, servidores colapsados, y una empresa que pasó de 15 empleados a 120 antes de su venta a Telefónica por 70 millones de euros. "Fue una vorágine durante 3 años en los que no paramos ni un segundo para darnos cuenta de lo que estaba pasando".

Aunque reconoce que de ser innovador e ingeniero a llevar una empresa hay un abismo, y que está aprendiendo sobre la marcha la inteligencia emocional necesaria para "lidiar" con un equipo humano, que en el caso de estas oficinas en Wilshire Boulevard, a orillas del Pacífico, consiste en 16 empleados.

Licenciado en ingeniería por la universidad Pontificia de Comillas y premio al joven empresario Cortes de Cádiz, de donde es originario, defiende a capa y espada la formación de los ingenieros españoles: "Les dan mil vueltas a los americanos, y encima, son más baratos", pero lamenta que el "ambiente legal y financiero" en España haga tan difícil para una empresa joven ponerse en marcha. "Cuando montamos Tuenti no podíamos contratar a ningún ingeniero sin antes estar seguros de que teníamos suficiente dinero en caso de tener que despedirlo. Eso ralentizó mucho nuestro crecimiento y la velocidad lo es todo en el mundo de la tecnología". En EEUU, la flexibilidad permite que la empresas se transformen sin necesidad de entrar en bancarrota: "Por ejemplo aquí, cando cambiamos de estrategia y pasamos a ser un servicio B2B, tuvimos que despedir a 30 personas. Pero hemos podido mantener una empresa con veinte empleados que es viable y tiene futuro. En España, habría tenido que cerrar del todo", explica.

Aunque dentro de los planes de Kuapay entra España y están en conversaciones con muchas empresas españolas, de momento no hay intención de tener allí una sede. "Abrimos temporalmente una oficina en Madrid, para probar", explica Ayuso, porque hay potenciales clientes en España con los que ya están en negociaciones. "Pero decidimos echarnos para atrás. Nos costaba el doble que tener una oficina en Nueva York, con los mismos empleados. De hecho, con sueldos más bajos. Nos costaba el doble que una en Santiago de Chile, donde el mercado estaba más maduro para nuestra propuesta".

Las diferencias entre montar una empresa en EEUU y en España no se reducen solo a la flexibilidad financiera. La práctica ausencia de burocracia hace que mientras Kuapay estuvo montada en seis horas, registrar, por ejemplo, Tuenti, que el propio Joaquín hizo en los registros y organismos estatales y autonómicos, llevó una semana de varios viajes y colas. "¿Qué es lo que pasa? Pues que aquí las herramientas de auditoría son mejores. Quiero pensar que eso es lo que hace que en España todo sea más lento, que quieren asegurarse de que no hay fraudes, en EEUU está todo más depurado y les permite dar más flexibilidad. En España hay capital humano, hay dinero, hay mercado... lo tenemos todo. Se puede ser global desde España. El problema es que para que sea atractivo invertir allí hay que cambiar muchas cosas"; asegura.

El futuro de momento es prometedor y Joaquín y todo el equipo tienen un objetivo ambicioso en el horizonte: "Hemos creado un producto capaz de competir con Visa y con Mastercard. A día de hoy todos los sistemas de pago online que existen, Apple Pay, Paypal, todos trabajan encima de esta red de tarjetas; nosotros en Chile ya hemos conseguido crear un nuevo carril por el que fluye el dinero entre el comercio y los bancos. A día de hoy nosotros tenemos el potencial de poder ser competencia de Visa y Mastercard. Ese es nuestro objetivo para los próximos cinco años. Nos llevará tiempo y trabajo, queremos empezar por Latinoamérica que es el mercado emergente que está creciendo más rápido y esta aquí al lado".  Y para eso, California, "donde está ahora mismo la cultura de los pagos y de la nueva tecnología" es el mejor sitio. 

 
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