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Álvaro Fernández, fundador de la empresa Sharpbrains

JUEVES, 22 DE FEBRERO DE 2018  



Álvaro Fernández, fundador de la empresa Sharpbrains
06-04-2015
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Agencia Sinc
@Innovaspain

“El cerebro es un órgano mucho más plástico de lo que imaginábamos”

El entrenamiento cerebral sí es posible. Así lo cree el bilbaíno Álvaro Fernández, que ha creado en Estados Unidos la primera firma dedicada a desarrollar aplicaciones basadas en la neurociencia para mejorar las capacidades cerebrales y retrasar su deterioro.

“Sin duda, hay personas con mayor memoria de trabajo que otras, que tienen mayor o menor capacidad de recordar varias cosas simultáneamente. Pero lo importante es que este límite individual se puede entrenar y ampliar considerablemente con ejercicios específicos”, explica Álvaro Fernández, que es Young Global Leader del Foro Económico Mundial, además de consejero delegado y fundador de la empresa Sharpbrains.

Así introduce para la Agencia Sinc el tema del que es experto: el entrenamiento cerebral. “El cerebro es un órgano mucho más plástico de lo que imaginábamos –afirma-. Si tenemos bien claro qué aspectos queremos mejorar (atención, agilidad mental, memoria, prevención del deterioro) podemos diseñar rutinas específicas de entrenamiento cerebral para conseguirlo”.

Tema polémico
El 20 de octubre de 2014, un total de 70 investigadores firmaron una carta crítica con la industria del brain training, alertando que no existían evidencias científicas suficientemente sólidas para respaldar sus a menudo exageradas afirmaciones. Fernández cree que “las evidencias científicas más rigurosas muestran que, efectivamente, hay ejemplos de entrenamiento cerebral que no sirven para nada, y otros que dan muy buenos resultados”.

Según el bilbaíno, “lo que deben hacer los investigadores no es pedir cautela de manera genérica, sino analizar en profundidad qué funciona y qué no, por qué, y extraer recomendaciones prácticas que lleguen a la población”. “No siempre tenemos que esperar a verdades incontestables para actuar –continúa-. Ya hay sobradas evidencias de que, por ejemplo, el ejercicio anaeróbico y ciertos tipos de esfuerzos mentales mejoran el rendimiento cerebral y pueden prevenir el deterioro cognitivo”.

Fernández está convencido de la oportunidad que representa el entrenamiento del cerebro, y no para de dar ejemplos concretos: “A partir de los 50 años se pierde agudeza visual y capacidad de reacción. Esto es muy importante para la conducción. Pues bien, hay videojuegos determinados que han demostrado mejorar tanto la agudeza visual como las respuestas rápidas en personas mayores. Esto puede reducir el riesgo de accidentes en personas que conducen mucho. Y no hay otra manera de entrenarlo”.

Reserva cognitiva
El investigador laza dos mensajes principales. El primero: el ejercicio físico aeróbico es fabuloso para el cerebro. El segundo: para ser eficientes, los ejercicios cognitivos deben representar esfuerzo, novedad y variedad. Y los defiende con los datos de un completo metaanálisis publicado en 2010 por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), en el que se revisaba toda la literatura científica relacionada con la prevención del deterioro cognitivo.

Según el trabajo, el factor que más aumenta el riesgo de alzhéimer es una mutación determinada del gen de la apolipoproteína E (APOE). En la categoría de incrementos leves están la diabetes, la falta de interacción social, el tabaquismo, el trastorno depresivo, la hiperlipidemia y el uso de algunas drogas. La obesidad, el síndrome metabólico, el consumo de vitaminas, remedios como el ginkgo biloba, la ingesta de frutas, los trastornos de ansiedad, la exposición al plomo o la hipertensión, no han mostrado efectos significativos en ningún sentido. Una leve protección se ha observado con la dieta mediterránea, el uso de estatinas y un nivel de educación superior. Pero los dos factores más claros de reducción del riesgo de deterioro cognitivo son el ejercicio físico regular, y la práctica de tareas social y cognitivamente estimulantes.

Los mecanismos neuronales involucrados en esta protección se desconocen, pero se habla del concepto de ‘reserva cognitiva’: ejercitando el cerebro nacen más neuronas y se crean más conexiones neuronales, por lo que aumenta la reserva cognitiva. Cuando ese cerebro empiece a degenerar, tardará mucho más en sufrir los síntomas. No es que se evite el alzhéimer sino que, al tener mayor reserva cognitiva, los efectos aparecerán mucho más tarde. “Si alguien obeso se pierde en el bosque durante semanas, tardará más que alguien delgado en notar los efectos de la desnutrición”, pone Fernández como ejemplo.

[FOTO: Alvaro Fernandez, durante su participación en un foro sobre el negocio del envejecimiento, celebrado en la ciudad canadiense de Ontario. / Richard Lautens / The Toronto Star / ZUMAPRESS.com]

 

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Alvaro Fernandez, durante su participación en un foro sobre el negocio del envejecimiento

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