LA ENTREVISTA

Pep Torres, director del Museo de Ideas e Inventos de Barcelona

LUNES, 19 DE FEBRERO DE 2018  
Pep Torres, director del Museo de Ideas e Inventos de Barcelona
11-AGOSTO-2015
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Lara P. Segura
@larainnovaspain

Pep Torres, imaginación al poder. Imagen: Alberto Gamazo

“Innovar es una actitud y la creatividad un vehículo para enseñar cualquier cosa”

Pep Torres estudió psicología y ha trabajado como consultor y diseñador, además de colaborar en diferentes medios de comunicación, pero lo que realmente le apasiona es inventar –en el mejor de los sentidos- por eso, en mitad de su carrera profesional decidió dejarlo todo... “En un momento de mi vida, cuando tenía 32 años, decidí dedicarme a lo que realmente me gustaba, a inventar. La invención era el paraguas que lo englobaba todo: el diseño gráfico, la imaginación, la creatividad…”. En ese momento Torres deja su trabajo y se traslada a Sevilla para poner en marcha una empresa de venta de inventos, publicar un libro y montar una agencia de comunicación para escritores. Hace cuatro años decide volver a Cataluña para ir un paso más lejos que se materializa con la creación del miba (Museo de ideas e Inventos de Barcelona). “Necesitaba un espacio físico para mostrar los inventos pero también para enseñar a la gente que cualquier persona que tenga una idea la puede llevar a cabo”.

Ubicado en un edificio de 1848, “el museo es un viaje a través de los inventos, creado para que el visitante, cuando acabe el recorrido, salga con las pilas puestas y con ganas de materializar sus proyectos”, y es que para Pep Torres “innovar es una actitud y la creatividad un vehículo para enseñar cualquier cosa”.

Imagen: MibaMuseum

En el miba se pueden encontrar infinidad de inventos, ideados por el mismo, o bien que ha recogido a lo largo y ancho de todo el mundo en diferentes ferias; desde cosas cotidianas como un cojín japonés para ver la tele -que tiene un agujero para que entre el sonido cuando estemos tumbados-, o un paño de cocina con imanes que permiten pegarlo al frigorífico; a otras más complejas como unas gafas de ver fabricadas con menos de un dólar gracias a que, en lugar de cristales, cuentan con unas membranas de plástico a las que se les inyecta un líquido para ajustar la graduación. Una invención que podría solventar problemas en el Tercer Mundo.

Un matiz importante, y un requisito compartido por todas las ideas del Museo, es su comercialización previa. “Queremos demostrar así que se puede ganar dinero gracias a nuestra imaginación y que se podemos ser cualquier cosa en la vida al margen de nuestra profesión gracias a la creatividad”. Con todo, él mismo reconoce que el fin último de todos los inventos no es siempre monetario. “Hay algunos que están fabricados para cambiar el mundo y de hecho, a la hora de valorarlos, se puntúan factores como la sostenibilidad y el público al que van dirigidos”.

Pedagogía – divulgación

El miba no son sólo los 600 metros cuadrados de exposición. “Esto es la punta del iceberg de todo un programa educativo que tenemos en marcha. Vemos el museo como una ventana al mundo, un escaparate, pero queremos provocar que sucedan cosas también ahí fuera”.

En el centro organizan actividades y tienen programas específicos para fomentar la creatividad entre los más pequeños. El Concurso MiniMiba selecciona el mejor invento infantil y premia al ganador con un prototipo de su idea además de la posibilidad de patentarlo. “Todos los meses los niños pintan sus inventos en un papel y los echan a un buzón. Elegimos a un finalista mensual  y a final de año seleccionamos al ganador al que le entregamos un prototipo. Estos inventos compiten en ferias como el British Invention Show, evento en el que siempre hay alguna propuesta de los pequeños que se impone a las de los adultos”.

 Imagen: MibaMuseum

El miba cuenta también con otros programas para colegios como The Inventor's Box, en el que ya han participado más de 5.000 niños, y programan shows y charlas en escuelas para fomentar la innovación en los niños. “Considero fundamental implementar bien la creatividad dentro del sistema educativo. No hace falta complicarse demasiado o dar clases especiales, se puede ser creativo explicando matemáticas o literatura y hacer a los niños ver más allá de la materia a la vez que aprenden”.

El museo está pensado para familias, y cuando le pedimos a Pep Torres una definición concisa de la que es hasta ahora su gran obra, explica que el museo es “como una película de PIXAR en la que niños y grandes disfrutan por igual. Lo bonito es que cada uno ve cosas diferentes”. 

 
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